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Tras un largo proceso judicial, Darling compareció este viernes ante la prensa para anunciar que ha logrado mantener su "identidad real" pero también su "dignidad".
A esta mujer, el juez encargado del Registro Civil Único de Madrid no le permitió registrarse con su nombre "al no ser admisible en la legislación española".
El magistrado le aconsejó que se lo cambiara por otro "de un listado que le mostró o por los del santoral", según explicó sus abogado, Gustavo Fajardo.
"Otra mujer que estaba conmigo haciendo el mismo trámite se lo cambió pero yo no quise, porque era como renunciar a mi identidad y a mi dignidad, y atentaba contra mi integridad como persona", dijo Darling en comparecencia de prensa, junto a miembros de la organización AESCO (América, España, Solidaridad y Cooperación) que le acompañaron en este proceso.
En el recurso presentado ante el registro, la defensa de la mujer alegó que el nombre no era indecoroso ni atentaba contra el orden público, que no puede ser cambiado contra su voluntad y que la exigencia de hacerlo atenta contra un principio internacional de reciprocidad, ya que en Colombia al inscribir a los nacionalizados no se les impone esa obligación.