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Buen comienzo de la economía

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Los últimos datos que se han hecho públicos del año anterior señalan que la economía comienza el 2014 con un conjunto de registros positivos que no se veían desde hace mucho tiempo.

 La cifra de desempleo de noviembre se situó en 8,5%, la más baja para ese mes en unos 25 años; la inflación de 2013 fue de 1,94%, la más baja en 58 años; la tasa de interés es, quizá, la más baja de la historia; la tasa de crecimiento del PIB es el más alto de América Latina, jalonada por el sector de la construcción y por la agricultura. La construcción se expandió a una tasa de 21,3% en el tercer trimestre, la cual no se veía desde 2006, impulsada principalmente por las obras civiles. Este comportamiento comienza, así, a reflejar en forma concluyente los efectos de los cambios institucionales y legales que el Gobierno ha introducido en el sector de la infraestructura y cuyos efectos deberán prolongarse durante los próximos seis años con la mayor tasa de inversión de la historia en ese sector. Por su parte, el PIB agrícola creció a un ritmo que no se veía también en mucho tiempo, expandiéndose a 6,6%, liderado por el café, que creció más de un 40%, por el buen tiempo y el crecimiento de la productividad. La nota discordante del crecimiento lo sigue dando la industria manufacturera, que volvió a contraerse en el tercer trimestre, pero estimula el comportamiento de las importaciones de bienes de capital para ese sector, que crecieron a más de un 5%. Con todo, quizá la cifra que mejor resume el buen comportamiento de la economía es la tasa de inversión, la cual se situó en 28,4% del PIB, la mayor que se registra desde que existen estas estadísticas.

Por todas estas razones, no cabe duda de que la macroeconomía va muy bien, como no se veía en mucho tiempo. El Ministerio de Hacienda y el Banco de la República, con sus cabezas principales, el ministro Cárdenas y el gerente general, el doctor José Darío Uribe, deben sentirse satisfechos con estos resultados. Tener la macroeconomía en orden y produciendo resultados puede no ser una condición suficiente, pero sí es una condición necesaria para que un país se enmarque en una senda de desarrollo social y económico.

Mientras la macro se mantenga en orden, se crearán unas condiciones básicas para que el país pueda solucionar muchos problemas estructurales que no se enfrentaron con resolución durante muchas décadas. Dichos temas estructurales son de diferente naturaleza. Con la reforma tributaria de 2012, esta administración dio un paso muy importante para reducir en un 13% los costos laborales no salariales, lo que ha generado, en los últimos meses, una mayor generación de empleo formal, pero, sin duda, medidas adicionales tendrán que introducirse, porque las últimas cifras señalan que la informalidad de la población ocupada es aún de un 67%. Otros temas estructurales que habrá que afrontar con mucha decisión son la calidad de la educación, los problemas de la justicia y velar que para que una tasa elevada de inversión en la infraestructura se mantenga en los próximos años. Colombia tiene que proponerse crecer a una tasa de, por lo menos, un 6% en forma sostenible y distribuir mejor los frutos de dicho crecimiento.

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