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Los ministros de finanzas de la Eurozona han llegado a un acuerdo tentativo para proveer un ‘apoyo de emergencia’ común, a más tardar el 2025, al nuevo sistema de rescate bancario de la Unión Europea (UE), en caso de que se le acabe el dinero en una emergencia y necesite apoyo de los contribuyentes.
El acuerdo, caracterizado como un “hito crucial”, abre el camino para un plan general que atienda la situación de los bancos que fracasan en la unión bancaria de Europa. Sin embargo, el acuerdo no ofrece nuevos procedimientos comunes significativos para cubrir los vacíos de financiación que generaría el colapso de un banco durante la próxima década.
La “posición común”, a la que se llegó después de siete horas de conversaciones que se prolongaron hasta las tempranas horas de la mañana del miércoles, eventualmente proporcionará un impulso adicional de financiación para recapitalizar o desarticular a los bancos que fracasen, en caso de que se sobrepase el fondo de resolución que pagan los bancos de la unión bancaria.
Este compromiso de proveer un ‘apoyo de emergencia’ fue una exigencia clave hecha por un grupo de países de la Eurozona, liderados por París, y a los que se resistía Alemania. “Hemos llegado a un punto de quiebre crucial”, dijo Olli Rehn, comisionado de la UE a cargo de los asuntos económicos. Añadió que esto le permitiría a todos los ministros de finanzas de los 28 países llegar a un acuerdo final y tener “una navidad en paz”.
El borrador del acuerdo, que fue visto por el Financial Times, hace una distinción entre el “período de transición” de diez años, cuando un fondo de rescate bancario común de 55.000 millones de euros se construirá mediante impuestos a los bancos de la unión bancaria, y el “momento de estabilidad”, una vez esté creado el fondo.
Prevalecieron las objeciones de Berlín a proveer financiamiento automático de emergencia durante la transición. Un país que necesite financiamiento adicional deberá pedir un préstamo de emergencia al fondo de resolución de otro país, que es algo que ya estaba acordado por los miembros de la UE, o tendrá que aplicar para el fondo de rescate de 500.000 millones de euros de la Eurozona, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MME), bajo sus condiciones usuales.
“Durante el período de transición, la financiación que falte estará disponible en las fuentes nacionales, apoyada por tributación bancaria, o por el MEE, según los procedimientos acordados. Los arreglos para el período de transición estarán en una fase operativa para cuando se establezca el fondo de resolución único. Esto incluye la creación de posibilidades para el préstamo entre instituciones nacionales”, dice el acuerdo.