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La música para cine suele ser incidental. Es decir, unas melodías que acompañan unas imágenes para darle énfasis a alguna emoción y que, por lo general, cuando se oyen solas les hace falta el contexto que les da sentido en una película. Escapan a esta definición la música que acompaña los títulos de las películas, que se utiliza cuando ruedan los créditos, u obras musicales que los directores utilizan para ambientar sus películas, como ocurre en La naranja mecánica o películas de Visconti donde se oyen fragmentos de sinfonías de Bruckner o de Mahler… y la música para cine de Rota. Este compositor, que murió en 1979, participó en bandas sonoras tan recordadas como la saga de El Padrino, en Rocco y sus hermanos, de Visconti, y, sobre todo, en todas las películas de Federico Fellini anteriores a 1979. Y aunque Rota componía pensando exclusivamente en las imágenes para las cuales se requería su música, esta es de una expresividad tan fuerte que en muchos casos ha logrado escapar de las películas que le dieron origen y convertirse en standards de la música popular italiana, como ocurre con varios de los temas de La dolce vita y Amarcord. La música de la película Julieta de los Espíritus puede pasar por un híbrido de jazz y música de circo.
Eso fue lo que se vivió en el concierto del grupo italiano Radar que tuvo lugar en la sede de la Sociedad Portuaria. El grupo interpretó fragmentos de varias de las películas de Fellini en las que colaboró Nino Rota: 8 y medio, Amarcord, La dolce vita, Los inútiles y La calle (La strada).
Un concierto que permitió ver diferentes facetas del compositor, muchas veces aferrado a la música de espectáculos de variedades, pero en otras influenciado por las vanguardias (como es el caso de la banda sonora de Casanova, una de las últimas contribuciones de Rota para Fellini) y del jazz. Esta última circunstancia la aprovecha el grupo Radar para darle paso a improvisaciones de varios de sus instrumentos de cobre.
Fue una noche mágica, en un escenario de mar, puerto y buques que muy seguramente habría sido inspirador para las mentes de Nino Rota y Federico Fellini.
Eduardo Arias Villa periodista independiente. *