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Las sonoridades y los personajes del repertorio francés fueron los protagonistas del lunes 6 de enero en el Cartagena VIII Festival Internacional de Música.
Debussy, Ravel y Saint-Saëns, abrieron la Serie Oro Davivienda con Katia y Marielle Labèque, quienes en su última participación en el Festival contaron con un ensamble de músicos colombianos que emocionó al público tanto en la mañana como en la tarde. Y en la noche, para completar el panorama de obras francesas del siglo XX, el Teatro Adolfo Mejía acogió inicialmente al virtuoso del arpa Emmanuel Ceysson y al violista Laurent Verney, quienes abrieron el concierto con tres breves transcripciones de melodías de Fauré y Ravel en esa delicada combinación instrumental. Enseguida, Ceysson se unió a la Orquesta de Cámara Orpheus, que ofreció una hermosa versión del Preludio a la siesta de un fauno de Claude Debussy, obra que señala el camino a la música moderna.
Una interpretación perfectamente ensamblada y de gran nitidez en donde se sentía que cada uno de los instrumentos era un apasionado nervio del personaje mitológico que persigue a las escurridizas ninfas. Una interpretación que permitió apreciar la versatilidad de la orquesta sin director y cómo la comunicación entre todos los músicos logra poner de manifiesto colores sonoros que muchas veces quedan relegados en el todo de la textura orquestal.
La última obra de la noche fue Mamá Oca de Ravel, que habíamos escuchado en la mañana en la versión para piano con las hermanas Labèque. Cinco piezas inspiradas en cuentos infantiles de atmósferas ensoñadoras de profunda ternura. Orpheus hizo una interpretación magnífica y consiguió un sonido orquestal sólido, pleno de expresión, que parecía provenir de una orquesta más grande. Hay que decir además que tener la posibilidad de escuchar la misma obra en formatos diferentes, piano y orquesta, el mismo día, abre al público la posibilidad de reflexionar acerca de la riqueza y enorme diversidad de las expresiones musicales a través de las combinaciones instrumentales y, claro, de los estilos propios de los compositores. El público supo apreciar la calidad del repertorio y el arte de los intérpretes. Incluso muchos asistentes hubieran querido disfrutar de un poco más de música.
Carolina Conti,periodista Revista Diners.