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La gloria. Ese anhelo que embarga las ilusiones de miles de niños y que solo algunos ‘tocados’ llegan a alcanzar, a gozar, o a sufrir, es el logro máximo para un deportista, en la disciplina cualesquiera, aunque en algunas, más que en otras, ese logro se confunda con la acumulación de dinero, lo cual, claramente, no deja de ser importante.
Mientras Colombia ha visto su imagen manchada por los hechos infames que han tomado protagonismo en su territorio, otros, unos atrevidos de la vida y de la actividad física, se han encargado de limpiar dicha referencia con un sudor guerrero que ha colmado con las notas del himno nacional los escenarios deportivos del mundo.
Fabián Puerta, el pedalista colombiano, campeón panamericano en ciclismo de pista, subcampeón del mundo, invita a “que a todos los que estén iniciando en el deporte a que sueñen muy grande”. El sueña en sus trazados y, gracias a eso, con méritos propios, fue galardonado este jueves en la ceremonia del Deportista del Año de El Espectador.
Otras ruedas, que por ser un poco más pequeñas no pierden su valor heroico, son las de los patines de Fabriana Arias, la estrella de los más reciente Juegos Nacionales, en los que ganó la nada despreciable cifra de seis medallas de oro y dos de plata.
Fabriana nació en Envigado, pero fue en Rionegro donde le surgió el amor por el patinaje; en principio, el artístico. “Invito a todos los niños que están practicando este hermoso deporte para que jamás se rindan ante las dificultades que se les puedan presentar”, fueros las palabras que dejó la joven con un futuro enorme, al final de la gala.
Otro que se hizo gigante en Toronto 2015, fue Miguel Ángel Rodríguez. Con su raqueta, y no en el tenis, sino en el complejo squash, obtuvo presea de dorada, que revalidó recientemente en las justas del país, sumando victorias para la delegación de Bogotá.
Él asegura, con sabiduría, que el amor es la clave para cualquier actividad en la vida y, pese a que suena un poco romántico y novelesco, ha demostrado que sin sentir las cosas de corazón, es difícil alcanzar los sueños, porque “para ser un atleta de alto rendimiento se necesita mucha disciplina, mucha dedicación y, lo más importante, amor por el deporte”.
Así lo ratifica la ya invitada constante a los premios de El Espectador, Yerci Puello, campeona mundial de patinaje y quien recalcó: “Mis metas y mis sueños los logro gracias a mis sacrificios y mi entrega”. Tiene claro que hay que privarse de ciertas cosas para destacar por sobre la mayoría que prefiere hacer parte del común.
Finalmente, la sonrisa de oro, la que destella con sus aplausos previos a sus saltos y celebra con la bandera colombiana ondeando por las pistas del planeta, ya sea en Liga Diamante, Juegos Panamericanos o Campeonato del Mundo, la que rompe marcas con la facilidad con que salen los halagos para ella y que intenta seguir quebrando los libros del atletismo, promete proezas, sí, aún más, para el próximo año.
Caterine Ibargüen, deportista del año 2015 de El Espectador, visualizó que “el 2016 viene cargado de muchas sorpresas, de muchos anhelos y muchos sueños. El primero, la medalla de oro en Río y después a mejorar mi marca personal; vamos a trabajar para eso”.