Publicidad

El gobierno de El Líbano se desmorona tras la explosión en Beirut

La ministra de Información, la de Justicia, el de Medio Ambiente y ahora el ministro de Finanzas han renunciado a sus cargos tras la explosión en el puerto de Beirut. Si dimiten tres ministros más significaría la disolución del gobierno. Esto, según medios locales, no está lejos de ocurrir.

10 de agosto de 2020 – 08:40 a. m.
Los manifestantes en Beirut dibujaron este graffiti de un hombre que representa a los responsables de la explosión en el puerto de la capital.
Los manifestantes en Beirut dibujaron este graffiti de un hombre que representa a los responsables de la explosión en el puerto de la capital.
Foto: EFE - Agencia EFE

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

La explosión en Beirut del pasado 4 de agosto continúa pasándole factura al gobierno de El Líbano. Tras días de intensas manifestaciones en el país, producto de la indignación por esta tragedia, la ministra de Justicia, Marie-Claude Najm, anunció este lunes su dimisión. Su renuncia se sumó a las presentadas por la ministra de Información, Manal Abdel Samad, y el de Medio Ambiente, Damianos Kattar, el fin de semana.

Horas después del anuncio de Najm, el ministro de Finanzas, Ghazi Wazni, un negociador clave del gobierno en el Fondo Monetario Internacional, también presentó su carta de renuncia al Ejecutivo tras una reunión de gabinete. Estas cuatro salidas son un golpe duro para el gobierno, el cual, según fuentes locales, estaría preparándose para anunciar su dimisión dentro de las próximas horas o días.

Este sería un hecho inevitable para los analistas políticos de la región. Si dimiten hasta siete ministros (solo se necesitan tres renuncias más), esto conduciría a la disolución del actual gobierno. El primer ministro del país, Hassan Diab, quien apenas lleva siete meses en el poder, ya aseguró que estaba dispuesto a mantenerse dos meses en su cargo hasta la organización de elecciones anticipadas.

Sin embargo, la posible dimisión del gobierno no servirá para calmar a los indignados ciudadanos de Beirut, quienes no han recibido explicaciones sobre por qué una cantidad tan peligrosa de nitrato de amonio se encontraba almacenada en el puerto de la capital.

Desde hace seis años, 2.750 toneladas de este químico se encontraban ocultas en un depósito en el puerto de Beirut sin medidas de precaución, a pesar del peligro que representaba. Las investigaciones preliminares indican que el pasado martes se originó un incendio en este lugar y cuando el fuego alcanzó el nitrato de amonio esta combinación causó la gigantesca explosión en el puerto, la cual ha dejado hasta ahora 158 muertos, 6.000 heridos y más de 300.000 damnificados.

“Las dimisiones de ministros no son suficientes. Deben rendir cuentas”, asegura Michelle, una joven manifestante que perdió una amiga por la explosión. “Queremos un tribunal internacional que nos diga los motivos de su muerte, ya que ellos (autoridades libanesas) quieren disimular lo que sucedió”.

El presidente libanés, Michel Aoun, cada vez más criticado, se opone a una investigación internacional, mientras crecen los interrogantes sobre los hallazgos de las autoridades.

En las protestas del fin de semana, reprimidas por las fuerzas de seguridad, los manifestantes clamaban venganza contra toda la clase política ahora acorralada.

«Todos quiere decir todos», gritaban los manifestantes que desconfían de la clase política en su conjunto y que no piden la convocatoria de nuevas elecciones en un país en que su sistema electoral y su tradición política comunitaria benefician a los partidos tradicionales, entre ellos el movimiento chiita Hezbolá.

La tragedia en la capital revivió el movimiento de indignación que había surgido el 17 de octubre de 2019 en El Líbano para denunciar la corrupción de la clase política y que condujo a la dimisión del exprimer ministro Saad Hariri.

La comunidad internacional, que exige desde hace años a Beirut reformas y luchar contra la corrupción, volvió a mostrar el domingo su desconfianza hacia las autoridades libanesas.

Tras su reunión en una videoconferencia presidida por Francia y la ONU, anunció que distribuirá «directamente» a la población 252,7 millones de euros (297,23 millones de dólares) de ayudas. Pero se desconoce cómo se repartirán exactamente estas ayudas y las organizaciones internacionales temen que estas terminen siendo acaparadas por la clase política.

Se teme que los efectos de la explosión y la desestabilización del gobierno, sumado a las condiciones de la pandemia de coronavirus, puedan significar una profundización de la crisis económica en el país. El Líbano un país es uno de los países más endeudados del mundo con una deuda pública de 90.000 millones de dólares, el 170 % de su PIB. La falta fondos en la caja llevó al Gobierno a anunciar en marzo el impago por primera vez en su historia de un vencimiento de 1.200 millones de dólares en eurobonos.

En el lugar de la tragedia, los socorristas perdieron la esperanza de encontrar a nuevos supervivientes y el ejército anunció la finalización las tareas de rescate pese a que quedan decenas de desaparecidos.

Publicidad

«Exigimos que continúe la búsqueda de supervivientes», afirmó en las redes sociales Emilie Hasrouty, cuyo hermano, de 38 años, trabajaba en el puerto y se encontraría bajo los escombros.

Al mismo tiempo se producían enfrentamientos violentos en el centro de la capital, por segundo día consecutivo, entre manifestantes y la policía, que lanzó gases lacrimógenos y balas de goma.

Le recomendamos: Miles de libaneses se manifiestan en Beirut para pedir justicia por la explosión en la capital

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido