Juguetes sexuales que ayudan a las víctimas de violación a sanar

A quienes han sido abusados les cuesta trabajo volver a ser dueños de su cuerpo. Estos juguetes pueden permitirles retomar el control.

Por Natalia Roldán Rueda
31 de mayo de 2018
Juguetes sexuales que ayudan a las víctimas de violación a sanar
www.nienkehelder.com
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Las personas que han sido víctimas de violación suelen aislarse. Se esconden, se alejan, se pierden. No saben cómo volver a interactuar con el mundo y, ya que muchos temen confesar lo que les ha ocurrido, sienten que serán descubiertos si alguien los mira a los ojos. Además, se sienten sucios. Por dentro y por fuera. Una suciedad que no se quita con agua y jabón, y que vuelve cada vez que la cabeza repasa lo sucedido. Por esta razón, dejan de sentir que su cuerpo es suyo; dejan de valorarlo, de cuidarlo, de aprovecharlo.

Algunos, incluso, empiezan a tener miedo de la sexualidad. Les cuesta mucho trabajo volver a entablar relaciones y aún más acercarse a situaciones de intimidad. Y aquellos que lo intentan, pueden sufrir de “vaginismo o dispareunia, ya que las personas no se desahogan y el cuerpo empieza a llorar lo que sus ojos no lloran”, explica el psicólogo Rolando Salazar, decano de la Facultad de Psicología de la Fundación Universitaria Sanitas. El vaginismo es una disfunción sexual que produce un espasmo involuntario de la musculatura que rodea la vagina al intentar el coito y que imposibilita la penetración. La dispaurenia es el dolor durante el acto sexual. Son dos condiciones que generan sufrimiento y frustración, y con mucha frecuencia se viven en silencio.

Consciente de las consecuencias de una violación y basada en su propia experiencia, la diseñadora holandesa Nienke Helder ha creado una serie de objetos que reconfiguran la idea que tenemos de los juguetes sexuales y que están pensados para ayudar a los sobrevivientes a recuperarse. Ella ha llamado esta línea de producción ‘sanación sexual’. “Los tratamientos actuales suelen centrarse en una perspectiva clínica y física, más que en los aspectos psicológicos del trauma –explica Helder a la revista de diseño Dezeen–. Para mí fue muy frustrante el tratamiento y sentí que empeoraba las cosas. Estaba tan concentrado en alcanzar la meta de la penetración que se perdía toda la diversión del sexo”.

Los objetos

Helder se lanzó a crear sus propios ‘juguetes’ sexuales, cuya intención es que las personas exploren su recuperación personal. “Por medio de estas herramientas, uno puede entender, con delicadeza, los procesos que están ocurriendo dentro de nosotros, lo cual nos puede ayudar a entender en qué situaciones nuestro cuerpo reacciona con un reflejo”, le dijo Helder al diario The Guardian.

Dentro de los objetos se encuentra una brocha que sirve para analizar cómo reaccionamos a las caricias; un espejo diseñado especialmente para poder ver la vulva; un dispositivo que vibra cuando los músculos están muy tensos, y un sensor que se enciende si estás respirando muy rápido y que sirve de recordatorio para relajarse, entre otros.

Incluso pensó en el ajuar: creó un kimono sexy cuya tela regula la temperatura corporal, ya que “mantenerse caliente durante el sexo es importante, debido a que los músculos fríos se tensionan y esto puede resultar en problemas en el piso pélvico –explica Helder en un video en su página web–. Así mismo, está bien dejarse las medias, ya que a las mujeres les cuesta llegar al orgasmo si tienen los pies fríos”.

La diseñadora trabajó con expertos y mujeres en recuperación, para poder diseñar estos objetos que buscan que las víctimas exploren qué se siente bien para ellas y, así, aliviar el temor y el dolor, lo cual es clave para que vuelvan a sentirse seguras de sus cuerpos.

Otros que piensan lo mismo

En el oriente de Londres se encuentra Sh! Women’s Erotic Emporium  (un sex shop enfocado en las mujeres). “Los juguetes sexuales son objetos poderosos para que los sobrevivientes de abuso sexual retomen el control de su cuerpo –le cuenta Renée Denyer, educadora sexual y administradora del lugar, a The Guardian–. Especialmente para aquellos que experimentaron abuso en la infancia y desde muy temprano se apagan ante cualquier tipo de tocamiento sexual. Nosotros tratamos de ayudar con eso, ya que, desafortunadamente, muchos profesionales de la salud aún no se sienten cómodos para hablar de sexo”.

Por lo general, lugares como este recomiendan productos que no tengan formas fálicas, que no estén pensados para la penetración y que no imiten formas del cuerpo. Por otro lado, incentivan el uso de lubricantes con olores o sabores, de tal forma que el aroma de los genitales no despierte recuerdos y aversión.

En Colombia, todavía hay pasos importantes por dar en este sentido, pero lo más importante de las experiencias de Holanda o Inglaterra es entender que estos objetos solo son un apoyo para que las víctimas exploren el sexo de una manera saludable, en espacios seguros y sin la presión de un compañero sexual. Por lo tanto, con o sin juguetes, las personas abusadas pueden empezar a explorar su propio cuerpo para tratar de entenderlo, controlarlo y sanarlo. 

 

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