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Millonarios se defiende de ‘negocios que opacan su gestión’

El club defendió sus millonarias contrataciones y advirtió que “cuenta con unas finanzas sólidas, estables y con suficiente flujo de caja”.

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Al conocer la denuncia de El Espectador sobre los ‘negocios que opacan la gestión en Millos’, ese club capitalino se defendió de la gestión de la sociedad Azul & Blanco.

En un comunicado, aseguran que “el manejo del club en estos 11 meses (de existencia de la nueva sociedad propietaria de Millonarios) ha sido con total transparencia y bajo estrictos códigos de buen gobierno, así como de auditorías internas y externas”.

Frente a los cuestionamientos sobre las nuevas contrataciones que tienen unos altos sueldos pese a sus bajos rendimientos, el club señala que “los salarios están siempre dentro del promedio y los topes salariales del club”.

Sin embargo, en la misiva el equipo no oculta la preocupación por el bajo rendimiento del club en los últimos días. “La directiva, al igual que la hinchada, está preocupada por el rendimiento del equipo y su posición en la tabla, al mismo tiempo, está segura de que hay que apoyar al equipo para que recupere el camino que corresponde. Es deber de la directiva garantizar las herramientas para el logro de resultados”.

“Millonarios F.C se puede haber equivocado en algunas decisiones, pero jamás ha actuado de mala fe (…) el balance financiero del club será explicado en detalle en la asamblea de socios. Al día de hoy el equipo cuenta con unas finanzas sólidas, estables y con suficiente flujo de caja para garantizar el pago de sus obligaciones”, agrega el comunicado.

La denuncia de El Espectador: Negocios que opacan la gestión en Millos

El Espectador accedió a los contratos de los jugadores Orlando Berrío, Matías Urbano, Yhonny Ramírez, Leonardo Castro, Ignacio Iturralde, Ezequiel Brítez, Wilberto Cosme, Humberto Osorio Botello y Hárrison Otálvaro, refuerzos de Millonarios para el actual torneo. Y hay varias sorpresas.

Fueron adquiridos por decisión del comité deportivo del club. Conformado por el extécnico de la selección Colombia y del Once Caldas Javier Álvarez; el exfutbolista Nicolás García y el técnico venezolano Richard Páez Monzón en la parte futbolística. Por la junta directiva participaron de la decisión el administrador Alejandro Martínez y los históricos de la institución Jaime Arroyave y Álvaro Dávila Ladrón de Guevara.

El caso del delantero argentino Matías Urbano llama la atención. Su rendimiento es bajo y ha jugado algunos minutos en tres partidos, pero devenga al mes $21,5 millones (US$12.000). Además, por el préstamo el club capitalino giró otros $90 millones (US$50.000) al propio Urbano y al club Unión San Felipe de Chile (ver gráfico).

En el ranking de refuerzos azules también aparece el delantero Humberto Osorio Botello. En seis partidos ha hecho dos goles. Devenga al mes $17 millones y por su préstamo a un año recibió $156 millones adicionales.

El contrato del delantero Leonardo Castro también inquieta. Su salario mensual es de $16 millones y por el préstamo anual del pase, que es de propiedad del futbolista, recibió $45 millones. Sólo ha jugado unos minutos en un partido y no ha convertido anotaciones.

La solución en creación para el equipo es el volante Hárrison Otálvaro. Devenga al mes $15 millones y recibió además otros $70 millones por el préstamo. Es suplente y ha jugado fragmentos en seis partidos de la Liga y la Copa.

Otra contratación, aún en deuda con la afición, es el volante Yhonny Ramírez. Considerado el reemplazo del ídolo Rafael Robayo, proviene del Chico Fútbol Club. Por su préstamo se pagaron $210 millones y devenga $14 millones al mes.

En los casos de los extranjeros Ignacio Iturralde y Ezequiel Brítez, así como de los nacionales Orlando Berrío y Wilberto Cosme, su realidad es similar, se pagan considerables salarios, juegan poco y existen erogaciones altas por sus préstamos. Su denominador común es el bajo rendimiento.

La nómina mensual del equipo cuesta $530 millones. Está conformada por 30 futbolistas y siete miembros del cuerpo técnico. Felipe Gaitán, presidente de Millonarios, destacó que los salarios de los nueve refuerzos no son altos y que otros equipos grandes del rentado tienen salarios mayores. “Poseemos topes salariales; es prematuro decir que el desempeño de los refuerzos es bajo, el año pasado por esta época el debate era similar; el equipo se está acoplando”.

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Por su parte, el directivo Eduardo Silva expresó que hay apoyo incondicional al técnico Richard Páez: “Los resultados del último año avalan su desempeño; tenemos presiones para traer a otros jugadores, pero existe una estructura salarial para dar un buen nivel de administración a todos nuestros futbolistas”.

Pero más allá del debate por el trabajo de los futbolistas y sus salarios está la gestión general del club luego del cambio de dueños. El Espectador obtuvo el balance general del club a diciembre de 2011. Las cifras muestran que arrojó una pérdida de $1.553 millones.

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En cuanto a la democratización del club, que se inició a comienzos del año pasado, se obtuvieron 5.000 nuevos socios y un patrimonio cercano a los $25 mil millones. Activos compuestos por la marca, los pases de jugadores y la ficha de la Dimayor principalmente.

Sin embargo, el dinero en caja se está agotando. Por eso los directivos buscan afanosamente colocar acciones del club en la bolsa de valores para obtener recursos frescos y consolidar la segunda fase de la recuperación del club. De hecho, antes de un mes se presentará oficialmente la solicitud ante la Superintendencia Financiera.

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El Espectador conoció, a través de uno de los principales accionistas del club, que el proceso se está complicando en razón al desconocimiento que hay en la Bolsa de Colombia sobre el negocio deportivo. Además, por la gran carga operativa que puede significar para el mercado bursátil la aparición de una gran cantidad de socios nuevos. Estimativos del club dan cuenta de una aspiración de entre 50 y 100 mil nuevos socios.

En suma, este semestre es crucial para el equipo. Si los jugadores no levantan su nivel y dan resultados no aparecerán nuevos accionistas. En cuanto a la Bolsa de Colombia, si no se convence de que el negocio puede ser atractivo y la Superfinanciera no tramita la emisión, se puede dar al traste con un proyecto que arrancó bien y que requiere más capital para recuperar a uno de los clubes históricos del fútbol en Colombia.

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