Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La semana pasada se cumplieron 30 años de existencia de la Fundación Natura, la organización ambientalista más antigua e importante de Colombia.
Este período de gestión y resultados se conmemoró con la publicación de un excelente libro editado por Elsa Matilde Escobar, bastión institucional quien lleva 15 años en la dirección de la institución.
El título del libro, con el que he titulado esta columna, es muy diciente pues no solo son 30 años de cuidar la naturaleza, sino también de cuidar a Natura como institución. Para una organización no gubernamental (ONG) ambiental colombiana no es fácil sobrevivir. Primero porque durante el gobierno de Uribe fueron desacreditadas y señaladas como “sandías verdes por fuera y rojas por dentro” y luego porque, al igual que en el sector empresarial, la globalización ha traído a las grandes organizaciones ambientales mundiales como WWF, TNC y CI al país. Éstas, que antes apoyaban a las ONG nacionales, ahora compiten con ellas por fuentes internacionales de recursos como el Fondo para el Medio Ambiente Global (GEF) y el Fondo Verde, entre otras. En muchos casos desplazan y excluyen a las nacionales y, en otros, la combinación de instituciones nacionales e internacionales genera buenas alianzas.
En algunos casos, compitiendo con las ONG internacionales y en otros en alianza con ellas, Fundación Natura ha hecho una importante contribución en la construcción de la conciencia ambiental en Colombia: con el sector empresarial colombiano, al buscar su vinculación a su junta directiva y su compromiso con el medio ambiente; con la institucionalidad de las ONG colombianas mediante el apoyo y cogestión de importantes ONG como Ecofondo (Organización de organizaciones ambientales), apoyando su creación, y Resnatur (Red Nacional de Reservas Naturales y Producción Sostenible de la Sociedad Civil) apoyando su gestión financiera.
Fundación Natura inició con el apoyo a la gestión y conservación de áreas protegidas, actividad que complementa con la investigación para el conocimiento y manejo de nuestros ecosistemas naturales. Luego se articuló con las comunidades locales y profundizó en la producción sostenible asociada a la conservación de servicios ecosistémicos. De allí pasó a propuestas más amplias de manejo del paisaje, superando las acciones puntuales en áreas especificas de conservación y manejo de recursos naturales. Actualmente NaturaCert y Carbono Cero son dos programas de Natura de nivel nacional que se focalizan en dos temas críticos: agricultura y cambio climático. Para el primero, apoya con asistencia técnica, certificación y comercialización la producción agropecuaria sostenible. El segundo es un programa de mitigación que busca que el balance de las emisiones de las empresas sea cero, para lo cual las empresas invierten en siembra de árboles y protección de bosque.
El punto central es que la necesaria movilización de la población colombiana, para su propia gestión y para presionar a las instituciones nacionales para que se cumpla el principio constitucional de un ambiente sano y se conserve y proteja nuestro patrimonio nacional, debe provenir de la sociedad civil colombiana y no de la norteamericana ni de la europea. Es necesario fortalecer la capacidad organizativa de las ONG ambientalistas nacionales.