

En Colombia, cerca de la mitad de los nacimientos son deseados. La otra mitad no lo son o corresponden a hijos que llegaron antes de lo que las madres querían, según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud. Esta realidad muchas veces está ligada a casos de violencia sexual, pero en otras ocasiones da luces sobre la problemática del embarazo adolescente; por esta razón, las cifras deberían alertar sobre la importancia de la pedagogía entorno a los métodos anticonceptivos y de promover discusiones acerca del acceso y el costo de los mismos.
La necesidad de superar las barreras de acceso a ellos quedó plasmada como una prioridad en el Plan Decenal de Salud Pública 2012-2021, y este objetivo está por recibir un empujón con la regulación.
El Ministerio de Salud y Protección Social ha anunciado medidas que, en promedio, reducirían a la mitad los precios de más de 1.600 fármacos, incluidos los métodos anticonceptivos. Al cierre de esta edición, el Ministerio esperaba que se diera respuesta a todas las inquietudes de los interesados para hacer los cambios necesarios y sacar la versión final.
Hasta ahora, la regulación se había enfocado sobre todo en medicamentos de alto impacto para las finanzas del sistema, entregados por medio de las EPS o por las clínicas. Al incluir productos que se adquieren de forma directa en las droguerías, “se espera que esta regulación afecte más al ciudadano de a pie que a las empresas del sistema de salud, lo que se traduciría en un mayor acceso a los anticonceptivos orales”, afirmó el Ministerio. La circular también contempla otros métodos y generaría ahorros por cerca de $70.000 millones al año.
El mundo ideal vs. el real
Una de las preguntas que pueden surgir es por qué la medida anunciada impactaría el bolsillo de los y las ciudadanas de a pie, y hago la diferenciación de los dos géneros para resaltar el llamado que hacen entidades como la Secretaría de la Mujer de Bogotá, respecto a la responsabilidad que también tiene el hombre en la anticoncepción. Según esa entidad, todavía el 18,1% de las mujeres y el 10,6% de los hombres consideran que son ellas quienes deben tomar las precauciones para no quedar embarazadas. Ahora bien, se supone que los métodos anticonceptivos están cubiertos por el Plan Obligatorio de Salud, entonces, ¿quiénes se verían beneficiados con la reducción de los precios?
El Ministerio reconoce que en muchos casos los médicos no recetan los anticonceptivos por su nombre común sino marcas comerciales que no están en el plan básico. Eso lleva a que las personas los compren con sus propios recursos.
Pero existen explicaciones más complejas, como la que da Cristina Villarreal, directora de Oriéntame –entidad privada sin ánimo de lucro que presta servicios médicos y acompañamiento psicológico en salud sexual y reproductiva–. Según ella, una de las realidades que pueden encontrar las pacientes es que las IPS no tengan en stock el método recetado, como las píldoras o los inyectables, lo que podría implicar que queden desprotegidas por un tiempo. Pero también hay mujeres que buscan ayuda privada en lugares como Oriéntame y Profamilia, porque sencillamente no quieren acceder al servicio de las EPS. Esto ocurre en los casos de jóvenes beneficiarias de sus padres, que temen que ellos se enteren de que están planificando, aunque no deberían, por aspectos como la confidencialidad de la información. Además, porque cifras como las expuestas al principio reclaman una educación más abierta y con menos tabúes.
10 años puede durar el dispositivo intrauterino, que cuesta entre $30.000 y $60.000.
Los costos
En definitiva, decir cuánto cuesta la anticoncepción varía mucho. Aquellos métodos reversibles de larga duración, como los implantes subdérmicos, pueden rondar los $300.000, pero tienen una vida útil de entre tres y cinco años, así que al diferir el costo en el tiempo no son tan costosos. El dispositivo intrauterino de cobre, que puede durar hasta diez años, se consigue entre $30.000 y $60.000. El asunto es que, como afirma Villarreal, de por medio hay muchos mitos que no son ciertos, como que no es recomendable para mujeres que no han tenido hijos. La directora de Oriéntame reconoce que es posible que haya efectos secundarios, pero recuerda que también pueden desaparecer luego de un periodo de adaptación.
En cuanto a los anticonceptivos orales, el Ministerio informó que, luego de una comparación internacional hecha por una comisión especializada, su precio en Colombia en, muchos casos, era el segundo más alto de los 17 países de referencia. Con la regulación, no obstante, las píldoras Yasminiq –de las más utilizadas por las colombianas– bajarían de $58.000 a $25.500.
También se debe tener en cuenta que existen distintos métodos, cuya elección no debe depender solo de los costos, sino de las contraindicaciones y del estilo de vida de las mujeres, por lo que es preciso tener asesoría médica. Las píldoras anticonceptivas, por ejemplo, no son recomendables para aquellas que no puedan tomar una pastilla todos los días a la misma hora. Un solo olvido puede disminuir la efectividad del método.
“La decisión del uso de métodos anticonceptivos es un determinante en la construcción del proyecto de vida de las mujeres, puesto que su impacto va más allá del componente sexual y alcanza dimensiones laborales, familiares y económicas”, dice la Secretaría Distrital de la Mujer. Por eso, eliminar las barreras de acceso es tan importante. Si bien hay otros factores que influyen, como conocer los métodos modernos, combatir los precios altos sería un gran avance.