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Urgencias en el mundo

El presidente reelecto, Barack Obama, deberá lidiar sin demora con Irán, Siria, las tensiones en Oriente Medio y la crisis económica europea.

El conflicto en Siria se convirtió en una espiral de violencia sin salida. / AFP
El conflicto en Siria se convirtió en una espiral de violencia sin salida. / AFP

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El presidente de Estados Unidos tiene varias prioridades en el escenario que deberá atender de manera inminente. En primer lugar está Irán. Las tensiones derivadas del programa nuclear de enriquecimiento de uranio iraní han llevado a Israel, principal aliado estadounidense en Oriente Medio, a advertir sobre la necesidad de impedir que en los próximos meses el régimen de los ayatolás se haga con capacidad para el desarrollo de armas nucleares. Ello exigirá la puesta en marcha de todo un mecanismo de movilizaciones con las que tratará de conseguir que los aliados articulen medidas de sanción y se incrementen las posibilidades, en principio disuasorias, de una posible intervención militar.

Por otro lado está la guerra civil en Siria. Hasta el momento, la presencia de EE.UU. se ha visto relegada por el apoyo de Rusia al régimen de Bashar Al-Asad y por las tensiones surgidas con la principal coalición de oposición siria en el exilio, el Consejo Nacional Sirio, fruto del interés de Washington por canalizar los cauces de un posible horizonte de posconflicto, lo que obliga a replantear su posición al respecto.

Y algo ya fijo en la agenda, el conflicto palestino-israelí. Hasta el momento, los años de la administración Obama no han posibilitado procesos de encuentro ni satisfecho condiciones de paz. No puede dejarse de lado dentro de la preocupación por la crisis económica que desuela Europa, con la que Estados Unidos mantiene exportaciones por US$400.000 millones y una inversión extranjera directa que supera el billón de dólares. La relación entre EE.UU. y la UE es de completa interdependencia, en tanto que las relaciones comerciales y de inversión directa representan el nexo económico más fuerte del mundo. Sin embargo, hasta el momento, la presión estadounidense sobre la Eurozona se ha concentrado en la exigencia de medidas de regulación de los mercados financieros y modificaciones estructurales que, por otro lado, no han sido llevadas a cabo por los propios Estados Unidos, cuyo ingente déficit fiscal puede conducir a una nueva desaceleración de la economía mundial y a un enrarecimiento de las relaciones, especialmente con Alemania.

Por último, dentro del escenario geopolítico latinoamericano, la prioridad se encontrará en México y Centroamérica, principales corredores de la droga que llega a Estados Unidos. Aparte de los escenarios descritos, Cuba y la promesa incumplida del cierre de Guantánamo, la retirada de tropas definitiva de Afganistán —prevista para 2014— o el propio proceso de paz colombiano serán cuestiones importantes en la definición inmediata de la agenda exterior estadounidense.


* Investigador en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

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