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El día jueves 28 del presente se difundió en la edición digital de El Espectador una nota que hace pública una serie de conversaciones privadas entre el expresidente Uribe, el exministro Hernán Martínez y yo.
No sólo quiero señalar que no fui yo quien filtró tales conversaciones, sino hacer presente mi indignación por tal filtración y por su publicación. Deseo hacer presente que este hecho es de extrema gravedad, puesto que vulnera el derecho a la privacidad de las personas y los principios éticos fundamentales que orientan la línea editorial de todo medio de comunicación prestigioso como el suyo, más aún cuando se saca de contexto en forma y fondo el contenido de conversaciones privadas.
Nuestro país ha recorrido un duro camino para restablecer las confianzas y proyectarnos a un futuro de amplia prosperidad, un sueño que hoy se ve más cercano gracias al liderazgo y trabajo de personas como el expresidente Uribe, entre muchos otros. Hoy más que nunca, nuestro país tiene el desafío de hacer las cosas bien, sin improvisación o apuro; debemos preservar la transparencia y confianza a la ciudadanía. La responsabilidad de construir una Colombia grande y próspera está en todos nosotros; los invito entonces a que el periódico contribuya con ello y le solicito se excusen públicamente por la divulgación, que fue realizada sin consentimiento ni conocimiento de los tres involucrados, más aún, con el claro objeto de hacer uso periodístico y político de ellas.
María Angélica Cuéllar Loaiza. Bogotá.
N. del d.: Entendible la molestia, pero había un valor periodístico en esos mensajes sobre un tema de interés público. Aclaramos, sí, que El Espectador nada tuvo que ver en la interceptación, si es que fue una interceptación.
Sobre una caricatura
Demasiado grave la publicación de El Espectador cuando muestra fotos del criminal Pablo Escobar y (20 años después) al expresidente Álvaro Uribe Vélez. El odio que publica su periódico, con frecuencia, en contra del expresidente Uribe, no puede llegar a esos extremos. El maltrato infame a un expresidente, como en este caso, es intolerable y miserable. Sin duda obedece a una estrategia política de desprestigio muy delicada e infame, pues atenta contra todas las normas éticas del periodismo y viola la ley penal. Esperamos un pronunciamiento público de su parte en El Espectador.
Ernesto Macías Tovar. Bogotá.
N. del d.: El único pronunciamiento público posible es reiterar una vez más que los colaboradores de opinión en El Espectador gozan de plena libertad para opinar.