
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La modalidad de la contrarreloj es tan nueva en los Mundiales de ruta que solo hasta 1994 fue incluida por la UCI. De hecho, en un deporte con una polvorienta historia, haciendo alusión a los años y años que llevan rodando las bicicletas, ir contra el cronómetro, con la camiseta del país en el pecho, es algo muy reciente.
Por eso lo que hizo Filippo Ganna, este viernes en Imola, es tan importante para los italianos y para un país que revive cuando puede sus ciclistas gloriosos de antaño, también a los que brillaron en un pasado más cercano, y que ahora festeja con alegría cualquier victoria esporádica como la del nacido en Verbania, que será el primer corredor que lleve la camiseta arcoiris como el mejor del planeta en la crono.
Ganna, criado en la región del Piemonte y acostumbrado a los fines de semana en el lago Maggiore, se crió en la pista en una zona montañas, con picos que superan los tres mil metros y con carreteras que se enroscan a los montes como si se estuvieran aferrando, perfectas para escalar y escalar en bicicleta.
Pero Ganna, por su estatura y su fisionomía, se sintió más cómodo en el plano. Y aprendió los pormenores de rodar en velódromo, de saber frenar sin frenos y de acelerar a tope rompiendo el miedo a caerse en los peraltes.
“Me daba temor al comienzo porque te inclinas mucho, pero ahora sé que por las leyes de la naturaleza no te vas contra la pista, la misma velocidad te mantiene”, dijo este año luego de imponer récord en la persecución. Ese día, en Berlín, Alemania, Ganna, de 24 años, recorrió cuatro kilómetros en cuatro minutos, un segundo y 934 milésimas, quedando muy cerca de su objetivo de detener el reloj por debajo de los tres minutos.
“Es un oro que le da alegría a una Italia tan golpeada por el coronavirus”, escribió Luca Gialanella en La Gazzetta dello Sport, el periódico deportivo más importante de ese país.
No es para menos la gesta: desde 2008 un italiano no ganaba el arcoiris (Alexandro Ballan) y ahora tienen al más veloz de todos, a un hombre que en la prueba que terminó en el circuito de Imola levantó más de 50 kilómetros por hora en dos ruedas (una media de 53 km/h).
De inmediato las comparaciones y su nuevo apodo: el Ferrari de los italianos. Primer triunfo para un pedalista que siempre ha tenido como referente al británico Bradley Wiggins, otro hombre de la velocidad y quien influyó para que hiciera parte del Ineos.
Ahora la camiseta arcoíris se suma a las cuatro medallas mundiales en la persecución que tiene en una casa en la que no abundan los trofeos, sí los afiches de leyendas como Miguel Induráin, Eddy Merckx y el mismo Fausto Coppi.
Il Canto degli Italiani volvió a sonar en un podio gracias a un joven de 24 años que desde muy pequeño aprendió que ganar no era lo más importante siempre y cuando se pudiera competir.