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Luego de obtener la victoria en la prueba de los 200 metros planos en el Mundial de Atletismo de Pekín en China, la actitud de Usain Bolt ante los micrófonos era buscando la reivindicación de su figura, como si hiciera falta, como si la pista fuera accesoria. Con sus dos sprints y sus dos oros, dos proclamas.
Así describe Javier Sánchez, periodista del diario El Mundo de España la actitud del jamaicano en la más reciente cita orbital. Incluso hace referencia a las declaraciones que hizo al término de la competencia del pasado jueves. “Justin Gatlin anunció que lograría algo especial en los 200 metros y le creyeron. Nadie hablaba sobre qué lograría yo; tenía que demostraros que soy el mejor”,fueron las caprichosas palabras de Bolt en zona mixta, minutos después de decirle al ex velocista Michael Johnson, amigo suyo desde hace varios años y actual comentarista de la BBC que debía empezar a confiar en él. “No dudes nunca más de mis victorias. ¿Quién soy yo, Michael? ¿Quién soy yo? Soy The Greatest”. Si bien su gesta invitaba al asentimiento, surge la pregunta acerca de si ¿es realmente el mejor atleta de la Historia?
Su historial parece sentenciar el debate: sus récords del mundo de los 100 y los 200 metros se suponen ahora inalcanzables (ya vendrán extraterrestres, ya) y sus medallas son demasiadas. En Pekín, Bolt elevó su récord histórico de oros en los Mundiales hasta la decena y confirmó su dominio absoluto del doble hectómetro con un cuarto título seguido. Sólo ocho atletas, todos hombres, todos mitos (Johnson, El Guerrouj, Gebreselassie, Bekele, Kemboi, Bubka,Pedroso y Riedel), tiranizaron así una prueba. El año que viene, además, encontrará en Río la oportunidad de exagerar de la misma forma sus logros en unos Juegos Olímpicos, convertirse en el primer corredor que encadena tres victorias (sólo se logró antes en marcha y concursos), sin embargo, … no todo es correr.
Si el jamaicano no monopoliza las portadas de memorias futuras es porque nunca ha querido trascender de la velocidad (ni tan siquiera el 400, con el que ha coqueteado). Otros lo hicieron y, gracias a ello, la cuestión sigue todavía abierta. Pavoo Nurmi, por ejemplo, logró medallas en 1.500, 5.000, 10.000, cross y 3.000 obstáculos entre los Juegos de Amberes 1920 y los Juegos de Amsterdam 1928.
También fue multidisciplinar Emil Zatopek, el más veloz del 5.000 al maratón en los Juegos de Helsinki 1952, aunque su ascendente se multiplica por su compromiso político. Militar con extensa carrera, en 1968 apoyó la apertura política durante la Primavera de Praga y, además de ser expulsado del ejército, tuvo que pasar varios años trabajando como barrendero. Un gesto memoradísimo, que ocurrió ya retirado, detalle que señala a Jesse Owens y sus cuatro tortazos al nazismo en los Juegos de Berlín 1936: 100, 200, longitud y el relevo 4×100.
Para Sánchez, al contrario de todas estas figuras, Bolt, más allá de ayudar en su pueblo, nunca ha alzado la voz y eso que problemas, hoy, no faltan.