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El COVID-19 dominó la agenda santandereana

Las posiciones frente a la acción contra la pandemia del gobierno departamental son encontradas. Fue este tema el que dominó el panorama de Santander durante el 2020.

Mauricio Aguilar ganó con más de 350 mil votos, por el movimiento “Siempre Santander”. / Gobernación
Mauricio Aguilar ganó con más de 350 mil votos, por el movimiento “Siempre Santander”. / Gobernación

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En 2019, Mauricio Aguilar se convirtió en el tercer miembro de su familia que llegó a la gobernación de Santander. A este lo antecedieron su padre, el coronel (r) Hugo Aguilar -condenado por parapolítica-, y uno de sus hermanos, el ahora congresista Richard Aguilar. Hacer parte de una de las grandes familias dirigentes del Santander marcó el primer año de mandato del actual gobernante departamental. “Mauricio Aguilar llegó a la gobernación con cuestionamientos por sus vínculos con su familia, el clan Aguilar. Su desempeño durante este año ha ratificado estos cuestionamientos”, expresó a este diario el doctor en Ciencia Política y profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana de Bucaramanga Alexander Arciniegas.

Y es que Aguilar, gracias a esa maquinaria, ha tenido en la Asamblea una aplanadora, según han advertido varios miembros de la oposición. Esto le permitió, como comenta el propio Arciniegas, que para el puesto de contralor departamental llegara alguien que hizo parte del empalme y que, como comentaron algunos miembros de la asamblea, ha tenido relaciones con los Aguilar de tiempo atrás. Asimismo, este hecho permitió que la mayoría de propuestas pasaran sin mayores objeciones, incluyendo un empréstito por $150.000 millones, que ha sido criticado tanto por su destinación como por las consecuencias para el departamento: lo endeudó hasta 2035 y fue conseguido con un periodo de gracia que lleva a que el gobierno de Aguilar no abone a la deuda.

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A pesar del éxito en gobernabilidad, con una asamblea aceitada y favorable para la mayoría de proyectos, los sectores de la oposición y la academia han presentado un dosier de objeciones que hacen que el balance del primer año de mandato de Mauricio Aguilar esté cargado de contrastes. El primer tema en la agenda, como en todo el país, obligatoriamente es la pandemia por el COVID-19. En este punto, las opiniones chocan entre sí. Para el diputado Noe Alexander Medina, del Centro Democrático y de la bancada de Aguilar, “el gobernador se puso la camiseta para fortalecer los temas de salud del departamento, sobre todo los temas de las unidades de cuidado intensivo (UCI)”. Para ejemplificar este punto, este señaló que se pasó de 299 a 589 UCI en todo el departamento. De manera similar, el diputado Alfonso Pinto, destacó que la reacción oportuna hizo que los niveles de contagio fueran mínimos y solo los picos se den ahora.

No obstante, los sectores no afines, como el diputado Óscar Sanmiguel, de la U, hablaron de una falta de coherencia: “los recursos debieron haber sido destinados para mejorar la red pública de salud departamental, que antes de la pandemia estaba a punto de colapsar”. Este mismo hizo mención a la cuarentena total que se llevó a cabo en el departamento en el puente de Reyes, pues se prohibió la circulación, pero aun así se habilitaron los parques del departamento para el turismo. Sobre esta supuesta incoherencia también habló el diputado Ferley Sierra (Alianza Verde), que aseguró que al mismo tiempo “que dicen que no hay plata para el COVID le suben el presupuesto a la Asamblea”. También mencionó eventos de la gobernación con más de 300 personas, cuando el departamento está en alerta roja.

Desde la academia, la visión de Nadia Pérez, investigadora de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB), es cercana a la de la oposición, pues señaló a este diario que no se hizo mucho por la adecuación de hospitales y espacios para el COVID, sino que se recargó en los servicios de salud del área metropolitana de Bucaramanga, que no es de fácil acceso para muchas zonas del departamento. En este apartado, el profesor Arciniegas señaló que el gobernador se ha movido para que lo vean en medios entregando ventiladores, pero que, a la hora de la verdad, Santander ha sido uno de los departamentos que menos ha gastado recursos para la pandemia per cápita: “es una de las causas de que Santander sea uno de los departamentos en alerta roja”.

El tema de los recursos durante el primer año y a futuro fue otro de los temas álgidos del 2020. Desde la gobernación se dispuso un presupuesto para la estrategia de medios de $5.800 millones, mientras que solo se otorgaron $3.000 millones al sector de la agricultura, uno de los más golpeados por la pandemia y el olvido histórico. “El problema no es de temas de corrupción, sino que se derrocha el dinero. ¿Cómo es posible que se aprueben $5.800 millones para medios y solo $3.000 millones para el campo, que es nuestra esencia?”, expresó el diputado Óscar Sanmiguel. Las bancadas afines a Aguilar justificaron estas medidas en que los dineros destinados a eventos públicos son los que pasaron a medios, y que este aumento es necesario dado que se necesita aumentar la difusión de las campañas de prevención.

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En una línea parecida, otro de los temas que marcó el primer año del gobierno santandereano fue el apoyo aplastante de la Asamblea a un préstamo pedido por la gobernación por $150.000 millones. Para el oficialismo, este dinero era necesario para la reactivación y cumplir el Pacto Funcional firmado con el Gobierno de Iván Duque. Sin embargo, como se dijo anteriormente, las críticas de la oposición han venido por las condiciones en que se consiguió el dinero y su destinación. “Era imposible acompañar a Aguilar en ese proyecto cuando no se pensó en el campo y en la salud como primer tema”, expresó Sanmiguel, que fue uno de los dos diputados que votó de forma negativa a este préstamo, pues este dinero se destinó en su mayoría a parques y megaobras en ciudades con recursos propios, en vez de sectores esenciales golpeados por la contingencia.

Temas de presuntas irregularidades en contratación, como el de las Casa Refugio para mujeres víctimas de la violencia, y temas ambientales como Santurbán, también se tomaron una pequeña porción del temario del 2020, pero la pandemia y la reactivación los invisibilizaron. En el caso de Santander, el COVID-19 y la reactivación le jugaron a favor Mauricio Aguilar en cuanto aprobación en su primer año, todo acompañado de una fuerte maquinaria en la Asamblea departamental. Por eso, el 2021 parece que no será muy diferente en el departamento. Sin embargo, más allá de este panorama, los reparos han venido en aumento y piden cada vez más respuesta ante deudas históricas del departamento que solo se han visto exacerbadas por la contingencia que comenzó en marzo del año pasado y que su final, aparentemente, demora.

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