
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La pandemia provocada por el coronavirus ha golpeado fuertemente a América Latina. No solo ha perjudicado a los sistemas de salud, sino también ha complicado el desarrollo de las actividades económicas. Uno de los países más afectados hasta la fecha es Perú. Con más de 300.000 casos, es el segundo país con más contagios en la región después de Brasil. Pese al difícil contexto, este miércoles el Gobierno de Martín Vizcarra levantó la cuarentena (la obligatoriedad de mantenerse en casa) en 18 de las 25 regiones.
Este 1 de julio inició lo que el Gobierno ha denominado la nueva convivencia social. Además de solo tener una cuarentena focalizada únicamente en siete regiones (Arequipa, Ica, Junín, Huánuco, San Martín, Madre de Dios y Áncash), el Poder Ejecutivo peruano dispuso que las personas menores de 14 años, las mayores de 65 años y los ciudadanos con comorbilidades permanezcan en aislamiento social (cuarentena obligatoria).
Puede leer: Presidente de Perú quiere quitarle la inmunidad a los congresistas para combatir la corrupción
Una de las razones que ha esgrimido del Ministerio de Salud (Minsa) para respaldar el inicio de esta nueva etapa es que hay un descenso en el número de contagios. Según informó el ministro de salud, Víctor Zamora, el promedio de contagios en el país ha bajado a 0,7 personas por infectado.
Otro elemento habría pesado en la decisión del Gobierno es la fuerte contracción económica. De acuerdo con las cifras oficiales, solo en abril de 2020 el PBI de Perú registró una caída de 40%. “Empezamos esta nueva etapa muy golpeados en términos de actividad económica”, dice Donita Rodríguez, jefa de Análisis Macroeconómico de Apoyo Consultoría, una importante consultora local. De hecho, Apoyo Consultoría estima que la economía peruana caería entre 15% y 16% en el primer semestre de 2020.
Camino complejo
La nueva etapa ha generado grandes expectativas entre los ciudadanos, especialmente debido a que durante el mes de julio se reiniciarán más actividades económicas. No obstante, esta fase también plantea diversos desafíos para el país sudamericano.
Para Eduardo Jiménez, economista y jefe del Servicio de Información de Macroconsult, un campo donde hay mucho por hacer es en el empleo. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, más de 2,3 millones de empleos se perdieron solo en la ciudad de Lima (Lima Metropolitana) entre marzo y mayo, un dato muy ilustrativo si se considera que la capital peruana genera cerca del 50% del PBI del país.
Jiménez estima que la reapertura de las actividades económicas impulsará la creación de empleo. Sin embargo, considera que el Gobierno requiere promover obras públicas que permitan la creación de puestos de trabajo en zonas periféricas de las ciudades, ya que han sido las más afectadas por la crisis. “Deben implementar un programa de trabajo temporal urbano. Ello incluye veredas, pistas, obras para mejorar los barrios, entre otros proyectos”, indica.
Le recomendamos: Hospitales de Perú al borde del colapso por coronavirus
Asimismo, de acuerdo con Donita Rodríguez, de Apoyo Consultoría, será importante que el programa Reactiva Perú –bajo el cual el Gobierno garantiza hasta en 98% créditos colocados por el sistema financiero– pueda alcanzar a más empresas de menor tamaño. Este programa, cuyo objetivo es inyectar liquidez a las empresas locales y evitar que se rompan las cadenas de pagos, ya tuvo una primera versión que logró colocar créditos por S/ 30.000 millones (alrededor de US$ 8.498 millones) a tasas de interés bajas (en varios casos menores a 2%).
La segunda versión de Reactiva Perú –que colocará créditos por otros S/ 30.000 millones– empezó esta semana. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha señalado su intención de priorizar a las micro y pequeñas empresas en esta nueva etapa. El MEF también ha indicado que las personas naturales o jurídicas, procesadas o investigadas por delitos de corrupción, no podrán recibir créditos de esta versión, algo que había sido criticado en la primera etapa.
Las iniciativas para otorgar liquidez, aunque son relevantes, no son suficientes. “Será importante que la reactivación de la economía se lleve a cabo de manera eficiente y clara. No hay programa de liquidez que pueda ayudar a las empresas si es que no hay una reactivación. Las empresas necesitan generar ventas y mayores ingresos para poder volver estar a flote”, dice Donita Rodríguez.
Trabajo en salud
A nivel sanitario, el escenario es tal vez más complejo. Si bien el Gobierno ha aumentado la capacidad para atender a los pacientes de coronavirus en los más de 100 días que duró la cuarentena nacional, tanto a nivel de camas de hospital como de camas en unidades de cuidados intensivos, todavía no es suficiente para cubrir la demanda según varios especialistas, especialmente en Lima, donde se concentra cerca de un tercio de la población del país y que hoy es la región con más contagios. De hecho, A ello se suma que el sistema público de salud peruano ya presentaba serios problemas de infraestructura y otras debilidades en el servicio antes de la pandemia.
Según Camila Gianella Malca, directora ejecutiva del Centro de Investigaciones Sociológicas, Económicas, Políticas y Antropológicas de la Pontificia Universidad Católica del Perú, un aspecto que debería corregirse es el hecho de que los servicios de salud han descuidado la atención de otras áreas debido a la emergencia sanitaria. “No toda la infraestructura hospitalaria puede seguir enfocada en el COVID-19”, dice. Para Gianella Malca, además, el Gobierno necesita fortalecer a las entidades responsables de verificar si las empresas están cumpliendo con los protocolos sanitarios y las medidas vinculadas a la nueva convivencia. “Nos hemos olvidado de la atención primaria de salud. Debemos trabajar para mejorarla”, añade.
Le puede interesar: En Perú, el virus hace que miles huyan al campo
Para Ernesto Gozzer, profesor de la Facultad de Salud Pública y Administración de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), señala que los resultados alcanzados hasta la fecha evidencian problemas de gestión en el sistema de salud. “Se ha priorizado la parte biomédica y hospitalaria, que es necesaria, por encima de las medidas de salud pública”, dice Gozzer. Para el catedrático, entre las medidas de salud pública que el Gobierno requiere mejorar están la capacidad para realizar diagnósticos (lo que implica un mayor uso de pruebas moleculares y de la capacidad para procesarlas), el aislamiento de los casos y el rastreo de contactos de las personas contagiadas.
Desde el Gobierno afirman que ya trabajan en medidas para afrontar la nueva etapa. Alexandro Saco, director de la Dirección de Promoción de la Salud del Minsa, señala que se están aplicando dos grandes estrategias. Una es la expansión de la oferta hospitalaria. La otra –detalla Saco– es evitar el contagio. “En ese sentido, estamos fortaleciendo la operatividad del primer nivel de atención. En Lima, por ejemplo, se ha dotado a 160 centros de salud de atención primaria con pruebas rápidas, medicamentos y otros insumos”.
Saco destaca también el trabajo de comunicación que se está haciendo para concientizar a la sociedad sobre la relevancia de las medidas para evitar los contagios, como el uso de mascarillas, el lavado de manos y el distanciamiento social. También señala que se está migrando hacia un mayor uso de pruebas moleculares. “Hemos aumentado la capacidad de diagnóstico. Cuando empezó la pandemia teníamos un laboratorio. Hoy tenemos doce”, dice Saco.
Los problemas estructurales de Perú –hacinamiento en los hogares, una fuerte informalidad en la fuerza laboral (poco más del 70%), transporte público desordenado–pueden complicar los planes gubernamentales. De hecho, varios especialistas coinciden en que esta nueva etapa tiene el riesgo de aumentar los contagios. El ministro Zamora ha dicho que podría volverse a implementar la cuarentena si es que la situación sanitaria se agrava. Sin duda, las siguientes semanas serán claves para determinar la efectividad de esta nueva convivencia social.