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Con talento no basta. En el automovilismo mundial, para lograr una silla en un equipo en cualquier categoría, hay que pagar para poder competir. Eso ha llevado a que los pilotos no sólo se preocupen por entrenar, estudiar y estar en forma, sino también por buscar los patrocinadores necesarios para poder conseguir el dinero que les permita subirse a un auto y hacer lo que saben y más les gusta: acelerar a fondo.
El gran sueño del piloto colombiano Óscar Andrés Tunjo es llegar a la Fórmula Uno. Con esa idea ha tenido una formación ideal desde niño y ha seguido paso a paso las categorías necesarias para dar el salto a la gran carpa. Claro que su gran rival ha sido la plata. Ha llegado a donde está más por su talento que por su bolsillo. No viene de una familia de clase alta sino de una trabajadora que ha sacrificado todo, o casi todo, con tal de que Óscar logre llegar al lugar soñado. Su mamá, Francisca, su papá, Óscar, su hermano mayor, Gonzalo, y su hermanita, Valentina, son parte fundamental de su equipo y juntos han hecho posible que el caleño de 19 años esté en la GP3, dos escalones abajo de la Fórmula Uno.
En la cuarta carrera del campeonato en Austria, Óscar Andrés, del equipo Trident, partió en el noveno lugar y terminó de primero. Ahí demostró ante el mundo una vez más su talento. Pero desafortunadamente, la semana pasada, antes de la carrera en Hungría, uno de los patrocinadores no alcanzó a desembolsar la plata y no fue posible pagarle al equipo para correr, así que le retiraron la silla. Justamente ese fin de semana el director de formación de pilotos de Red Bull, Marko Helmut, lo fue a buscar, pero al no encontrarlo comenzaron a hacerle seguimiento de la escudería austríaca a su compañero de equipo, el italiano Luca Ghiotto. “Fue un golpe duro, pero esperado. Sabíamos que en cualquier momento podía pasar esto. Lo importante es que Óscar ha demostrado su madurez y sus ganas de salir adelante. A pesar de las dificultades, en la familia todos creemos en que nuestro sueño de llegar a la Fórmula Uno sigue en pie y confiamos en que podremos salir de esta”, le dijo a El Espectador Gonzalo Tunjo, hermano mayor y mánager del piloto que por estos días está en Colombia en busca de patrocinadores y ayudas económicas que le permitan pagarle al equipo Trident para poder terminar la temporada de GP3. Le faltan cerca de 300.000 euros, una cifra elevada que confía conseguir gracias al apoyo de sus actuales patrocinadores y de los que podrían llegar en los próximos días. La siguiente carrera es el 22 de agosto, en el circuito de Spa Francorchamps, en Bélgica, y antes de ese día deberá saldar la deuda con la escudería.
El piloto caleño tiene lo más difícil de conseguir que es el talento. Eso no lo venden en los supermercados, eso es algo que se logra gracias a los días y noches de trabajo. Él ha hecho las cosas bien y por eso ha logrado una hoja de vida que no es fácil ver en pilotos latinoamericanos de su edad. De hecho, ya cuatro de los pilotos que hoy en día están en la Fórmula Uno compitieron hace dos años junto a él, lo que quiere decir que el camino por el que va es el indicado.
En la máxima categoría del automovilismo mundial, por ejemplo, se da el caso de que varios de los nuevos corredores llegan con el respaldo de grandes multinacionales. Como es el caso del venezolano Pastor Maldonado, quien llegó gracias a PDVSA, o el mexicano Sergio “Checo” Pérez, quien tría a sus espaldas el apoyo de un gigante de las telecomunicaciones como Telmex, ahora Claro. Justamente eso es lo que buscan los Tunjo, conseguir el apoyo de un gigante que les permita hacer realidad su sueño y el de miles de colombianos, volver a ver a uno de los nuestros en la categoría de los mejores pilotos del mundo, la Fórmula Uno. “Con una actitud positiva los problemas se vuelven retos y los obstáculos se convierten en enseñanzas”, esa es la frase de batalla de Óscar Andrés.