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Los US$11.000 millones incluyen US$7.000 millones en efectivo y US$4.000 millones en alivio de hipotecas para los propietarios de hogares que están luchando por pagar sus deudas, como parte de la penalidad que el banco tendría que pagar por reunir títulos apoyados en hipotecas con préstamos fallidos durante la antesala a la crisis financiera.
Si se finaliza, el acuerdo superaría el valor de la multa de US$4.500 millones que pagó BP luego de la conciliación para resolver los cargos criminales con respecto al desastre petrolero del Golfo de México.
JPMorgan ya ha pagado US$5.300 millones para conciliar acusaciones por parte de los supervisores de Estados Unidos y sostiene que utilizó procesos erróneos para hacerse con los hogares de quienes no pagaron sus préstamos. Los costos legales en los que ha incurrido desde la crisis llegan fácilmente a una cifra de ocho dígitos.
Lo más crucial del acuerdo, que se espera quede formalmente cerrado en pocos días, resolvería una demanda multimillonaria que interpuso la Agencia Federal de Financiamiento para Hogares (AFFH) por, presuntamente, haber hecho una venta incorrecta de títulos de hipotecas, que fue vista como la amenaza legal más importante al banco. La AFFH se abstuvo de hacer comentarios.
Las personas familiarizadas con las conversaciones entre JPMorgan y las distintas agencias gubernamentales, que incluyen la oficina del fiscal general de Nueva York y el Departamento de Justicia, dijeron que la conciliación no estaba cerrada y que todavía podría haber desarrollos adicionales, o que podría llegarse a un acuerdo más pequeño sin una de las partes.
La amenaza del martes de Estados Unidos de demandar el banco reinició las negociaciones entre las partes. Según una persona familiarizada con el tema, la oferta inicial de conciliación que presentó el banco fue rechazada por Eric Holder, el fiscal general de Estados Unidos, por ser demasiado pequeña.
Aunque el banco ahora ha dicho estar dispuesto a pagar la multa de US$11.000 millones, se está resistiendo a hacer cualquier admisión amplia de culpa, que podría poner en peligro su defensa contra litigantes privados en torno a temas similares.
La amplitud de las admisiones del banco representa un punto difícil, porque podría motivar otras demandas y porque JPMorgan ya ha negado antes algunas de ellas.
El año pasado, Eric Schneiderman, el principal abogado de Nueva York, demandó al banco, alegando que había “cometido fraude múltiple y actos engañosos al promover la venta de los títulos basados en hipotecas”. En ese momento, JPMorgan prometió que iba a luchar contra las acusaciones, que dijo que se hicieron “apoyadas en acusaciones recicladas que ya hicieron otros demandantes”.