Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Bajo la oscuridad, al igual que el sábado, la violencia no estalló sino hasta que la policía empujó a los manifestantes fuera de Lafayette Square hacia las calles de la ciudad. La policía dispersó el domingo con gases lacrimógenos y balas de goma a los manifestantes que habían desafiado el toque de queda impuesto en la capital y otras ciudades del país.
La respuesta de los manifestantes no se hizo esperar y pronto el fuego y el caos se apoderaron de las inmediaciones de la Casa Blanca. Banderas quemadas, carros incendiados y comercios con los vidrios rotos fueron el desenlace de los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. El Servicio Secreto, encargado de la seguridad de Trump, también se puso en estado de alerta. Las autoridades de la ciudad, por su parte, decretaron el toque de queda.
Pero el descontento social en la capital parece que no se apagará pronto. Para este lunes se espera que la gente regrese a las inmediaciones de la Casa Blanca para continuar con la protesta.
Y es que las manifestaciones, que comenzaron inicialmente en Minneapolis luego de que George Floyd, un hombre negro de 46 años, muriera después de que Derek Chauvin, un policía blanco, le asfixiara mientras le presionaba el cuello con sus rodillas durante más de 8 minutos, se han extendido por más de 75 ciudades de todo el país.
Según le aseguró a BBC Mundo Darnell Hunt, decano de ciencias sociales en la Universidad de California en Los Ángeles, los disturbios de esta semana en Estados Unidos son los más graves que se reportan en el país desde 1968, cuando Martin Luther King fue asesinado.
«Desplegar la Guardia Nacional, usar balas de goma, gases lacrimógenos y gas pimienta, estas son una variedad de tácticas policiales que pueden exacerbar una situación ya tensa», afirmó Hunt.
En Twitter circulaba una imagen aérea de Washington en la que se observaba su icónico obelisco rodeado de espesas columnas de humo. Mientras que en la ciudad se escuchaban pequeñas detonaciones y el paso de helicópteros sobre las zonas afectadas.
Smoke from multiple fires rising up in front of the Washington Monument #Chopper4 looking south from Maryland, White House center screen. #BreakingNews @nbcwashington #protests2020 #GeorgeFloydProtests pic.twitter.com/WNtPkgYCtD
— Brad Freitas (@Chopper4Brad) June 1, 2020
Esta explosión de ira coincide con la pandemia mundial del COVID-19, que ha cobrado más de 100.000 vidas en Estados Unidos, incluidas al menos 4,300 en Washington y sus poblaciones aledañas. Expertos han alertado sobre los riesgos que conlleva una manifestación de semejantes proporciones en la calle, pues esto podría ayudar a que haya más contagios.
«La gente se pierde en el momento y pierde la conciencia de quién está cerca de ellos, quién no, quién lleva una máscara, quién no», dijo Howard Markel, un historiador médico que estudia las pandemias al diario The New York Times.
Por su parte, el presidente Trump, que afronta los desórdenes civiles más importantes de su mandato mientras el país se ve duramente afectado por la pandemia, prometió «frenar la violencia colectiva» y denunció a los «extremistas de izquierda radicales», en particular al movimiento «Antifa» (antifascista), al cual incluirá en la lista de organizaciones terroristas, según anunció.
El domingo, retuiteó el mensaje de un presentador de radio conservador que decía: «esto no parará hasta que la gente de bien se muestre dispuesta a hacer uso de una fuerza aplastante contra los malos».
De acuerdo con Associated Press, más de 4.000 personas fueron arrestadas en todo Estados Unidos durante el fin de semana.