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Aunque puso de relieve que el banco estaba “particularmente atento a las condiciones monetarias del mercado”, en el que las expectativas se han inclinado hacia aumentos a causa de la caída en el exceso de liquidez en el sistema bancario, Draghi, se alejó de las viejas sugerencias de que el BCE actuaría bajo ciertas circunstancias predecibles. “Soy muy, muy cauto con respecto a la recuperación. Estos retoños son aún muy, muy verdes”, manifestó.
La Eurozona salió de una recesión de 18 meses en el segundo trimestre, cuando creció 0,3%; sin embargo, a pesar de la mejora, sigue bajo el peso de un desempleo históricamente alto y una producción muy por debajo del nivel que tuvo cuando llegó la crisis.
Draghi dijo que hubo una discusión con respecto a bajar las tasas de interés durante la reunión del consejo de gobierno, con algunos de los gobernadores de los 17 bancos centrales y seis miembros de la junta directiva que sugerían que la fragilidad de la recuperación ameritaba discutir un recorte.
También llamó la atención sobre factores positivos de la recuperación, como el haber sido motivada no sólo por las exportaciones sino también por la demanda doméstica. El BCE actualizó sus pronósticos económicos de una contracción de 0,6%, pero redujo el crecimiento esperado el próximo año de 1,1% a 1,0%. Se espera que la inflación sea de 1,5% este año y de 1,3% el próximo.
En julio, el banco introdujo una política de “guía prospectiva” bajo la cual se ha comprometido a no aumentar las tasas de interés por un “periodo extendido”, siempre y cuando la inflación siga estando por debajo del objetivo de 2%. La tasa principal de refinanciamiento del BCE es 0,5%, cifra históricamente baja, y su tasa de depósito, de 0%.