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Greenpeace denuncia contaminación radiactiva en ríos de Fukushima

El informe se conoce luego de que la operadora de la central admitiera que su sistema para controlar la filtración de aguas no es capaz de detener el 100 % del flujo.

21 de julio de 2016 – 09:50 a. m.
AFP
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Las riberas de los ríos de la prefectura de Fukushima, donde se sitúa la central nuclear accidentada en 2011, presentan altos niveles de contaminación radiactiva, denuncia Greenpeace Japón en un informe publicado este jueves.

La organización ecologista tomó 19 muestras de sedimento en tres ríos de la región, el Abukuma, el Niida y el Ota en febrero y marzo de este año y, según los resultados de su estudio, 18 arrojaron niveles de más de 1.000 becquereles de material radiactivo por kilo.

Una de ellas, recogida a unos 30 kilómetros al noroeste de la planta nuclear, llegó a indicar la presencia de 29.800 becquereles de cesio 134 y cesio 137 por kilo de sedimento.

El estándar del Gobierno japonés para el agua potable es de un máximo de 10 bequereles de cesio por kilo.

«El impacto radiológico de la catástrofe nuclear de Fukushima en el medio acuático, con consecuencias tanto para la salud humana como del medio ambiente, no se limitan sólo a los primeros años (tras el accidente)», explica el informe.

«Existen amenazas presentes y futuras, principalmente los vertidos continuados (de agua radiactiva) desde la planta en sí» y la progresiva diseminación de la contaminación que existe en el suelo de la región a través de «bosques, ríos, lagos o estuarios costeros», añade.

El informe de Greenpeace llega pocos días después de que la operadora de la central admitiera por primera vez que su sistema para controlar la filtración de aguas subterráneas en los sótanos de los reactores -agua que se mezcla con el refrigerante radiactivo y luego va a parar al mar- no es capaz de detener el 100 % del flujo.

El accidente en la planta de Fukushima Daiichi, provocado por el terremoto y tsunami de marzo de 2011, ha sido el peor desde el de Chernóbil (Ucrania) en 1986.

Sus emisiones y vertidos radiactivos resultantes mantienen aún evacuadas a miles de personas que vivían junto a la central y han afectado gravemente a la agricultura, la ganadería y la pesca locales.

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