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La nueva izquierda triunfa en Chile

21 de diciembre de 2021 – 12:00 a. m.
El presidente electo de Chile, Gabriel Boric, necesitará puentes con la oposición para poder gobernar con tranquilidad.
El país austral puede mostrar el camino para superar la polarización a través de la democracia. / Foto: AFP
Foto: AFP - Agencia AFP

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El resultado de las elecciones del domingo anterior en Chile, con la contundente ventaja de 11 puntos que le sacó el izquierdista Gabriel Boric a su contendor, el ultraderechista José Antonio Kast, es un triunfo de la esperanza contra la polarización y el discurso del miedo. Boric, de 35 años, se constituye en el presidente electo más joven de la historia chilena, además de pertenecer a la generación que creció en democracia y participó activamente en las protestas de 2011 y 2019 para lograr un país más justo y equitativo. Su mandato tendrá grandes retos que enfrentar, en la medida en que ha generado demasiadas expectativas y la mitad del Congreso le será adverso. Deberá maniobrar con mucha habilidad para cumplir con las promesas formuladas en campaña.

El presidente electo, en sus primeras palabras y luego de recibir la visita de cortesía de Kast, anunció ante una gran multitud un cambio histórico y dijo que su gobierno estará “con los pies en la calle, las decisiones no se tomarán entre cuatro paredes de La Moneda”. A partir del 11 de marzo del año entrante, cuando asuma sus nuevas funciones, tendrá que demostrar que la nueva generación que llega al poder puede representar los intereses de quienes han vivido en un país que fue considerado como una isla en medio de una América Latina llena de problemas. Sin embargo, este sistema imperfecto hizo crisis en 2019 y las masivas protestas que se dieron entonces, no exentas de violencia y vandalismo, se zanjaron con la conformación de una Asamblea Constituyente que debe entregar a mediados de 2022 una nueva Constitución para ser ratificada mediante plebiscito.

Con su triunfo, Boric ya ha logrado varios hechos históricos. Es el presidente más votado desde el retorno de la democracia. Con un discurso moderado y más enfocado en el centro y los votantes indecisos, logró remontar lo que se veía como algo muy complejo: ser el primer candidato en quedar segundo y luego ganar en el balotaje. Kast había logrado sintonizar muy bien con los votantes de las clases alta y media que vieron en su discurso de orden y el temor a un gobierno “comunista” la mejor opción para el país. Franco Parisi, el candidato antipolítica que quedó en tercer lugar en primera vuelta, anunció a última hora su apoyo a Kast, pero el endoso no fue efectivo.

Los retos para Boric comienzan por los profundos cambios estructurales prometidos. Deberá lograr que lo que en su momento fue considerado como el milagro chileno realmente pueda llegar a todos los ciudadanos y no se quede concentrado en pocas manos. Como suele suceder en estos casos, la bolsa de valores cayó al conocerse el resultado, aunque se espera que con el paso de los días y el nombramiento de los primeros integrantes del gabinete, entre ellos quien ocupe la cartera de Hacienda, vuelva la tranquilidad a los mercados. “Entré en la política con las manos limpias, con el corazón caliente, pero con la cabeza fría”. Esta frase del mandatario electo será puesta a prueba con la elección de sus ministros, entre ellos el de Gobernación, que deberá manejar el orden público y la reforma de Carabineros (Policía), así como la Cancillería, dado que sus socios del Partido Comunista presionarán para que la política exterior escore hacia un mayor acercamiento con Venezuela, Nicaragua y Cuba.

En materia económica y financiera, Boric tendrá que atender su promesa de recaudar cinco puntos el PIB durante su cuatrienio. También hay incertidumbre sobre las decisiones que adopte la Asamblea Constituyente, pues está compuesta mayoritariamente por asambleístas de izquierda, y lo que vaya a suceder con las administradoras de fondos de pensiones (AFP), que estuvieron en el ojo del huracán durante las protestas de 2019 y que Boric habló de cerrar. Con todo, Chile puede mostrar el camino para superar la polarización a través de la democracia.

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