
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El sábado pasado, el Comité Ejecutivo Nacional eligió al senador Alexander López como su candidato único a las elecciones presidenciales de 2022. En entrevista con El Espectador, López afirma que a su partido, por separado, le quedará muy “difícil” ganar esa contienda. Por ello, se reconoce como un hombre con el que “se puede dialogar y que no polariza”, y habló sobre el gran acuerdo histórico que, dice, necesitan realizar las fuerzas alternativas para ser una verdad opción de poder presidencial en dos años.
Comentó, además, que ese acuerdo propende por darle continuidad a un programa política que no solo salga victorioso de los próximos comicios presidenciales y al Congreso, sino también que busque que sus líderes, a través de la alternancia, ostenten el poder también en 2026 y 2030. Según manifiesta, el acuerdo debe hacerse con los políticos y, más aún importante, con los movimientos sociales. Esta es su propuesta.
A usted lo eligieron por unanimidad, porque no se presentó otro candidato. ¿Cómo está el partido en términos de unidad? Se conocen las diferencias históricas entre las fuerzas que componen el Polo…
Esta candidatura se construye estando el Moir aún dentro del Polo. A mí me hicieron la propuesta varios sectores: la tendencia social demócrata, la de Vamos por los Derechos y la de Poder y Unidad Popular.
Se fue hablando el tema. Me dijeron que yo reunía las cualidades que requería en este momento el partido. Les dije que estaba dispuesto a ayudar y ocupar el puesto que fuera necesario. De hecho yo iba a ser el presidente del Polo.
Pero en el congreso ideológico que tuvimos hace poco más de tres meses, estas fuerzas me postularon para ser el candidato del Polo. Al Moir no le gustó eso y como a los dos o tres días toma la decisión de salir de la colectividad. Luego, el Comité Ejecutivo Nacional abre la postulación por si algún otro sector quería proponer a un candidato, no se presenta nadie, y el pasado sábado todas las fuerzas políticas con mucho entusiasmo propusieron mi nombre. Acepté y no hay un solo sector que no esté acompañando esta candidatura.
Esta candidatura ha caído muy bien en el país. En el Congreso he sido elegido tres veces vicepresidente en el Senado y con el anuncio se manda el mensaje de que soy un hombre de la izquierda democrática con el que se puede hablar y acordar. Eso creo era lo que buscaba el Polo: alguien que no polarizara, que enviara un mensaje de unidad, y con el que se pueda dialogar.
(Lea: “Robledo quería ser el jefe único, y así no se puede”: presidente del Polo)
¿Cree que la salida del Moir fue positiva para las búsquedas del Polo de aliarse con otras fuerzas políticas? Junto con ellos se fueron gran parte de los electores del partido…
No es positivo, en el sentido en que si tenemos un propósito en común no deberíamos dividirnos. Lo que teníamos que hacer era juntarnos, superar las dificultades. Si Jorge Enrique Robledo aspiraba a ser el candidato presidencial del Polo tenía que someterse, como yo, a una decisión del partido, cosa que no quisieron.
Pero la verdad es que me hubiera gustado que el Moir se quedara. El problema que ellos son un partido por fuera del Polo y por ende toman decisiones por fuera que después las llevan al interior de la colectividad. Eso ha sido históricamente una dificultad estaba vigente en nuestra dirección, pero que con la salida del Moir se supera.
El Polo se reunió el domingo en la mañana para seguir avanzando en la propuesta presidencial. ¿Cómo va la construcción de ese pacto para las presidenciales de 2022? Con quiénes ha hablado, a quienes se está acercando?
El país no puede estar en peor momento que el que vivimos. Tenemos incremento de violencia, de asesinatos contra líderes sociales, de desplazamiento, el ataque del uribismo al Acuerdo de Paz, y llega la pandemia en medio de semejante crisis. Es como si a un enfermo de cáncer le da un infarto. Esto implica la necesidad de un esfuerzo para 2022 para que el país no continúe hacia el abismo. Eso significa proponerle al país un pacto histórico, pero no solamente arriba con los políticos, sino construido desde abajo.
Esta campaña sale a proponerle al país que nos unamos por la vida, por los derechos. Es un acuerdo que llevaremos al movimiento social, a la academia, a los jóvenes, trabajadores, pensionados, campesinos, afros, los empresarios, a las juntas comunales, a los concejales, diputados del último municipio de Colombia. Entendemos que si nosotros no hacemos un acuerdo con un programa de gobierno distinto al que ha administrado el país, va a explotar, a sumirse en la guerra, en la pobreza y en el hambre. Nuestra oportunidad es que la gente se una a un proyecto que represente la construcción de derechos para los ciudadanos.
También es un acuerdo que queremos llevar a los sectores políticos. Esta decisión que toma el Polo es saludada por varios congresistas como Rodrigo Lara, Roy Barreras, Luis Fernando Velasco. Me han llamado otros parlamentarios de Cambio Radical, del Partido Conservador y movimientos a fines a él, del Valle del Cauca. Me han dicho que ven con buenos ojos la candidatura y estarían dispuestos a acompañarnos.
¿Qué fin tiene ese acuerdo del que habla?
Veíamos naturalmente construir primero propuesta de candidatura presidencial y luego mirar un acuerdo histórico porque entendemos que solos no va a quedar muy difícil derrotar al establecimiento y el régimen que hay en Colombia. Entonces, estamos dispuestos a participar en una gran consulta. Queremos primero consolidar un programa y después llevar una consulta que defina quién será el candidato que represente a las fuerzas en coalición y al que apoyaremos.
Entendemos que aquí no hay tres o cuatro presidencias en discusión electoral. Acá hay solo una silla para un presidente y finalmente es necesario llevar a cabo un pacto histórico. Ahora, eso tiene una continuidad en el tiempo. Debe seguir los próximos dos gobiernos, hasta devolverle los derechos al pueblo colombianos. El sábado pasado, el Polo me autorizó para iniciar los diálogos con todos los sectores políticos y sociales a efectos de empezar a consolidar la búsqueda del proyecto.
Es, sin embargo, un trabajo más hacia la base, hacia los concejales y el movimiento social porque es ahí donde está, finalmente, el dolor de patria, sino también la gran movilización electoral. Todavía no he iniciado el acercamiento, pero desde hoy estamos construyendo la agenda para hacer llamadas para estructurar la idea.
(Lea también: “Hay un muerto y 98% de la infraestructura afectada en Providencia”: Iván Duque)
Cuál es su opinión sobre los liderazgos de Gustavo Petro y Sergio Fajardo, dos figuras que, como en las de 2018, levantan ampolla en las alianzas por la presidencia, siendo incluso una de las razones por las que se separó Robledo.
Fajardo y Petro tienen, en buena medida, grandes egos. El del primero es tan grande que no le permite ceder frente a los derechos de los colombianos, algo que es supremamente grave. Y el segundo es un hombre con sus propios ego que debe tener un mayor nivel de tolerancia, a efectos de unificar y convocar al país.
Ambos han desarrollado una política de acuerdo a su propio convencimiento, pero no se han abierto a escuchar a la base del país, al movimiento social y ser generosos. La humildad les ha faltado muchísimo. A esta propuesta del Polo le va a sobrar humildad y generosidad, en la medida en que esperamos aportar a construir ese gran acuerdo. Haremos hasta lo imposible, porque no vetamos a nadie (excepto neoliberales o personas comprometidas con actos de corrupción).
Fajardo y Petro también mueven a muchas personas. ¿Los van a incluir en ese acuerdo? ¿Cómo?
Un acuerdo es un reto para ellos. Si de verdad están pensando en el país, tendrán que ceder sus apetitos personales o arrogancia. Un presidente debe tener humildad y desprendimiento para ceder en favor del pueblo colombiano.
El Polo claro que los va a convocar para el gran acuerdo. Para salir de la guerra necesitamos juntarnos. Podremos construir una alternancia en el poder en la medida que logremos ese acuerdo que presente un programa económico, social y político, que trascienda estas elecciones de 2022, y visione los comicios del futuro, de 2026, 2030. Pero el problema es que todos quieren ser presidentes en el 2022. Para solucionar eso está la alternancia, eso sí, que honre un programa para el pueblo, construido desde la base.
Este acuerdo que estamos planteando nos puede llevar inclusive a una gran lista al Congreso. De hecho tenemos que apostarle a tener 56 curules en el Senado y 88 en la Cámara, para que los alternativos sean mayoría en el Capitolio. Este pacto, entonces, no solo nos puede llevar a la Presidencia, sino también para recuperar el prestigio del Congreso.
¿Con qué mujeres le gustaría hacer alianzas?
Nosotros estamos abiertos a la unidad con todos los colombianos y colombianas que le apuesten al cambio. Tengo entendido que Francia Márquez y Ángela María Robledo ha planteado aspiración y posibilidad de ser candidata, respectivamente. Bienvenidas.
El Moir, en cabeza de Robledo, es tan importante para la izquierda como lo es Gustavo Petro. Con la distancia actual que hay entre ambos, ¿Considera que en algún momento se logre unirles en este camino por la presidencia de 2022?
El gobierno que sea elegido en 2022 no tiene que ser de izquierda o de centro. Pero debe tener sensibilidad social, que se conecte con la tragedia que está viviendo el país. Un mandato de la esperanza. Respecto a la relación política de Robledo y Petro de cara a la contienda electoral, haremos el esfuerzo para que ellos encuentren puntos en común porque, más allá de ellos como figuras públicas, está lo importante: la gente que los admira y que representan.
Desde aquí hago un llamado para que las personas le exijan a ambos políticos para que depongan las rencillas históricas que han tenido y pongan por delante los derechos del pueblo colombiano. Nuestra gran tarea es unir al país.
(Conozca: Polo elige a Alexander López como candidato presidencial)
¿Qué le ha faltado a los alternativos para consolidarse como una verdadera fuerza capaz de tocar la presidencia? Luego de este gobierno, ¿está abonado el terreno para la contienda de los próximos dos años?
Lo que ha pasado es que nos han asesinado la dirigencia progresista en el país. Está el ejemplo de la Unión Patriótica. Yo he sido víctima de tres atentados, fui exiliado, fui perseguido desde el DAS y tenemos información de perfilamientos en mi contra. El mayor problema que hemos para avanzar ha sido la violencia.
También está la financiación de las campañas. Una del Centro Democrático, por ejemplo, recibe más de 38.000 millones de pesos, una como la nuestra recibe 300 millones. De ahí que nosotros también estemos peleando reglas de juego en el sistema electoral, que es corrupto y no permite que tengamos condiciones. Mientras empresarios invierten miles y millones de dólares en las campañas de la derecha, no hay esa cantidad de plata en las nuestras. Es una condición desigual esa forma de financiamiento.
A parte de eso, están los procesos de división de las alas alternativas que, si no se hubieran dado, la verdad es que desde hace mucho rato habríamos llegar a escaños más altos.
La carrera presidencial no va a estar nada tranquila. El panorama es de polarización política, odios, violencia política y contra líderes sociales, posibles noticias falsas. ¿Cómo ve ese horizonte en el que se metió?
Sabemos que vendrán ataques. Noticias falsas, montajes, agresiones, amenazas, persecusiones. Porque los corruptos que ostentan el poder no quieren entregarlo. Por eso necesitamos a toda costa la unidad de los colombianos y los sectores políticos. Vamos a decir lo que está pasando en el país, pero no vamos a entrar en el juego del ataque ni en el espacio de confrontación.