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Indignados, ¿a la deriva?, o el primer motivo para desprestigiarlos

Denuncian infiltración de la policía, enviados especialmente para reventar las protestas pacíficas, hecho que las autoridades rechazaron de plano, pero que dejó sembrada la sospecha.

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Un mes después de irrumpir con fuerza el movimiento 15 M con la toma de la Plaza de Sol, en Madrid, una multitud de indignados se congregó en torno a la sede del Parlamento de Cataluña y trató de impedir el acceso a los diputados y a su directiva a la sesión habitual, pero que esta vez pretendía debatir recortes al presupuesto social. El presidente y otros diputados accedieron a la sede en helicópteros, y otros lo hicieron en furgonetas blindadas de la policía. Las autoridades cargaron contra los manifestantes y la polémica se incendió de inmediato.


Uno de los indignados, leyó ayer en la arte ante los medios de comunicación un texto en el que el M 15, el original, y el que cuenta con el apoyo del 80% de la población española, se desmarcaba, y rechazaba, los actos violentos protagonizados por algunos de los manifestantes.


José Luis, un indignado de Madrid, manifestó que este tipo de actos es el que está esperando “el sistema”, para empezar la etapa de desprestigio contra el movimiento de protesta más original de los últimos tiempos, y que de seguir esta deriva, no tardará en desaparecer lo que se inició como un grito de esperanza popular.


Hubo voces que denunciaron que había infiltrados de la policía, enviados especialmente para reventar las protestas pacíficas, hecho que las autoridades rechazaron de plano, pero que dejó sembrada la sospecha. Y no se quedó atrás quien sugirió que el movimiento había pasado de la protesta pacífica al ataque directo contra políticos y banqueros.


El dirigente socialista Tomás Gómez, líder de la oposición en la Asamblea de Madrid, propuso en la primera sesión crear una comisión para dialogar con los indignados, pero la presidenta, Esperanza Aguirre, dijo que no se podía dialogar con los violentos. La propuesta, además, tiene el inconveniente de que este movimiento no tiene lideres ni portavoces oficiales, ya que su organización es horizontal, es decir, las decisiones no las toma una persona delegada, sino las asambleas populares.


Analistas, intelectuales, periodistas y simpatizantes en general, coinciden en que se debe dotar al 15 M de una dirección y empezar a tomar contactos con aquellos que pueden hacer las reformas que ellos reclaman dentro de las normas constitucionales. De lo contrario, esta situación se puede ir de las manos y perder la oportunidad de cambio que buscan los indignados.


Cierto temor se respira en todo tipo de comentaristas de que las protestas programadas para este 19 de junio y los actos que se han anunciado le seguirán, deriven en desmanes de parte y parte.


Por el momento, la polémica sigue. Habrá que esperar un tiempo para que las protestas vuelvan al carácter pacífico con que se inició, es lo que más se oye hoy en las calles de Madrid y Barcelona.


Por Arturo Prado Lima, colaborador de Soyperiodista.com

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