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Los ciclistas no deberían vivir con miedo

12 de octubre de 2020 – 10:00 p. m.
Varias personas de espaldas en bicicleta
«Las ciudades y las vías de Colombia no están construidas, en su mayoría, para respetar a los ciclistas» / Foto: Archivo.
Foto: Secretaría de Seguridad

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El reclamo viene de antes. Las ciudades y las vías de Colombia no están construidas, en su mayoría, para respetar a los ciclistas. Hay además una cultura entre muchos conductores de irrespetar el espacio que merecen quienes las usan, de verlos como una incomodidad e incluso de agredirlos. Lo que ocurrió en Chía, Cundinamarca, con la trágica muerte de José Antonio Duarte mientras iba en su bicicleta es una más de las razones por las que no podemos seguir aplazando las medidas necesarias. En un mundo moderno, y que piense en la sostenibilidad, el uso de la cicla debería ser la norma, no la excepción, y todo debería estar pensado para cuidar siempre a quienes las usan.

En este espacio ya hemos hablado varias veces del tema. Incluso nuestros ciclistas profesionales, campeones en Europa, han hecho múltiples campañas pidiéndoles a los conductores que respeten las bicicletas, que no les quiten espacio, que no las hostiguen. Sin embargo, poco cambia. En un solo fin de semana vimos un ciclista muerto, otro en riesgo de no poder volver a caminar y mucha frustración. ¿Por qué, si las bicicletas son el mejor medio de transporte para enfrentar la emergencia climática, para evitar la congestión y para fomentar la salud en las personas, no les hemos dado el espacio que merecen?

El video es aterrador. José Antonio Duarte fue embestido por una tractomula y cayó de una altura de 4,5 metros el viernes pasado. Como dijo Egan Bernal, campeón el año pasado del Tour de Francia, en su cuenta de Twitter, “y así de fácil acaban con la vida de una persona. Qué tristeza y qué impotencia siento al ver esto. Espero que haya justicia. Mi solidaridad con su familia”.

Esa frustración es conocida. En Cali, Francisco Domínguez fue atropellado el sábado por un carro que salió huyendo. Por esto, agrupaciones de ciclistas han hecho protestas a través de redes sociales y en las calles. El llamado es sencillo y doloroso: “No más ciclistas muertos”.

Según contó Noticias Caracol, solo en este año van 249 ciclistas muertos. El año pasado tuvimos 1.749 ciclistas lesionados y en este 2020 ya vamos por 836. Los accidentes ocurren, por supuesto, pero también tenemos que preguntarnos por lo que podríamos hacer para reducir esas cifras. Más aún cuando la intolerancia y la violencia son denominadores comunes en las denuncias que hacen las agrupaciones de ciclistas.

De por sí, el rol primario de los carros y similares en las vías colombianas está en mora de ser revaluado. Una parte esencial de la sostenibilidad ambiental de Colombia es cambiar los hábitos de transporte de las personas. Entre más carros tengamos, además de la congestión inevitable, estamos empeorando la emergencia climática. En esa lucha, y siguiendo el ejemplo de otros países con modelos exitosos, hay que ayudar a que las personas consideren la bicicleta como un mecanismo no solo posible, sino deseable de transportarse. Para eso hay que brindarles seguridad, vías especiales y educación a los demás conductores sobre el respeto que merecen. Si no, vamos a seguir viendo tragedias que pudieron evitarse.

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