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“No hay ningún elemento de preocupación en alguno de los desarrollos o en el despliegue de redes que estamos realizando actualmente”. El mensaje de Ariel Pontón, presidente de Movistar en Colombia, es conciso: el operador móvil no piensa abandonar la pelea en uno de sus principales mercados regionales.
Y menos en un momento tan crucial como el actual, donde la compañía muestra cifras positivas. Según datos oficiales, la compañía incrementó en 0,98% su participación en el mercado de telefonía celular durante el primer trimestre del año, manteniendo el segundo lugar en la industria con el 24,83% de los abonados (Claro es el operador dominante con el 59,64%).
A pesar la distancia, la multinacional se muestra confiada en que el futuro inmediato será dinámico, pues alrededor de 30 millones de colombianos no cuentan hoy en día con un teléfono inteligente. Su estrategia para aprovechar la coyuntura fue mucho más allá de simplemente entregar un celular barato con un plan mensual asequible.
“Es un producto muy innovador, con una forma de operar muy intuitiva, la posibilidad de personalizarlo y una búsqueda adaptativa. Además es un sistema abierto basado en la web, desarrollado en código HTML 5, con el que están trabajando cientos de desarrolladores de aplicaciones”. Así describe Pontón a Firefox OS, el sistema operativo para dispositivos móviles que la compañía produjo en conjunto con Mozilla (dueña del popular navegador web).
Ambas compañías escogieron a Colombia como uno de los países perfectos para posicionarlo, con una estrategia que incluye un precio por dispositivo de $99.900, un plan mensual de $39.900, 500 MB de navegación por internet, 90 minutos a todo destino y 1.000 para números de la red de Movistar. La ecuación la completan Alcatel One Touch, ZTE y LG, los fabricantes de teléfonos (los dos primeros ya tienen modelos dosponibles en el mercado colombiano).
Una imagen que luce muy lejana a la de Telefónica, el conglomerado español del cual hace parte el operador, que analiza la venta de sus participaciones en República Checa y Eslovaquia al igual que una reducción de su participación en China Unicom, con el objetivo de hacer frente a una deuda que supera los 49.000 millones de euros.
La meta consiste en disminuirla a final de año hasta los 47.000 millones de euros, por eso el mantra que rige en la organización es enfocarse en los mercados estratégicos. Como el alemán, donde afina los detalles para sellar la compra de E-Plus, el negocio de telefonía del operador KPN, por poco más de 4.500 millones de euros.
O el latinoamericano, donde se generan el 51,4% de sus ingresos. En Colombia, el grupo incrementó durante el último año sus inversiones en 23%, hasta los 108 millones de euros. Buena parte de esos recursos deben dirigirse a la concesión de 30 MHz de espectro radioeléctrico que adquirió para desplegar servicios 4G (pagará por ella $197.899 millones).
De ahí que la empresa haya pensado emitir acciones para reforzar su posición. “Ni eso ni nada está descartado en este mundo de los negocios”, advierte Pontón.
dmayorga@elespectador.com