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Un estudio serio…

Mauricio Botero Caicedo
28 de septiembre de 2013 – 06:00 p. m.

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ES CARLOS GUSTAVO CANO, CODIRECtor del Banco de la República, uno de los economistas más estructurados del país. Su trayectoria como exitoso empresario y líder gremial le ha permitido expresar en el seno de la junta del Emisor una visión más holística de la realidad nacional.

Carlos Gustavo en nada se asemeja al comentario del anglosajón que afirmaba que los economistas eran aquellas personas con bastante facilidad para los números, pero que no tenían la personalidad para ser ‘contadores públicos’.

En el estudio de Cano (Borradores de Economía. Núm. 778/13) se hace una breve reseña del comercio a nivel global y los tratados de libre comercio, destacando la inexplicable reticencia de EE.UU., la Comunidad Europea y Japón a desmontar los subsidios que otorgan a su sector agrícola; al igual que las posibles implicaciones que puede tener el pacto entre EE.UU. y Europa, conocido como el Trasatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), que va a modificar los patrones del comercio mundial.

Cano hace tres importantes propuestas: la primera es que “la totalidad de los subsidios y demás apoyos especiales a la agricultura deberían circunscribirse a la innovación en materia de biotecnología, al desarrollo de la llamada agricultura controlada y de precisión —incluyendo el riego por goteo—, y a la promoción de formas asociativas de los productores…”. La segunda es que “…la utilización del impuesto predial como mecanismo para inducir la creación de mercados y la reducción de costos de aquellas tierras que, siendo aptas, se hallan ociosas o subutilizadas”, y la tercera es que “con el objeto de poder aliviar dichas cargas y simultáneamente contribuir a la preservación del recurso hídrico se deberían sustituir las exenciones y exclusiones sobre los impuestos prediales rurales, por créditos o descuentos tributarios originados en inversiones que sus propietarios ejecuten en los siguientes objetivos: regeneración asistida del bosque natural y conservación de bosques en pie; reforestación, deforestación evitada y nueva; conservación, regeneración y aprovechamiento de la biodiversidad y el conocimiento tradicional; restauración y el cuidado de cuencas y páramos, y conversión de sistemas de ganadería extensiva en explotaciones silvo-pastoriles ambientalmente sostenibles”.

A las juiciosas recomendaciones de Cano agregaría dos sugerencias: acelerar la revisión catastral a nivel nacional, ya que un reajuste de los impuestos basado en un aforo antitécnico, superficial o politizado puede ser mortal para la agricultura; y asumiendo que el objetivo final es incentivar al agricultor–empresario, indistintamente del tamaño de su operación, que del impuesto de la renta se pueda deducir lo que se paga en predial. Que el predial sea un tributo municipal, y el de la renta nacional, es problema del Estado para cuadrar sus ingresos, mas no del empresario agrícola.

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Apostilla 1: El descalificar a Rubén Darío Lizarralde como ministro de Agricultura simplemente por el hecho de haber sido el presidente de una de las principales empresas agroindustriales del país es algo tan estúpido como descalificar a un ministro de Salud por haber sido director de un hospital; o a un ministro de Justicia por haber sido decano de una Facultad de Derecho.

Apostilla 2: El bonachón y deslenguado de José Mujica, presidente del Uruguay, de llegar a ser anfitrión de una eventual conversación de paz con el Eln se debe armar de paciencia porque los ‘elenos’, como una vez lo afirmo Enrique Santos Calderón, enredan hasta un aplauso.

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