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Cambios en el mercado ilegal, nueva incógnita sobre el hurto de bicis

El comercio de bicicletas hurtadas se camufla entre comunidades virtuales de biciusuarios y es más difícil de detectar. Colectivos y Distrito piden mayor cuidado a la hora de comprar bicicleta.

Foto: Óscar Pérez

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El transporte en el aislamiento tiene como protagonista la bicicleta, que cumple un papel clave en la misión de descongestionar el transporte público y garantizar el distanciamiento físico. No es gratuito que en la capital avance la adecuación de 80 kilómetros de carril exclusivo para ciclas, pues su uso se elevó al pasar de 800.000 viajes diarios a más de un millón. Pero los ojos criminales también están atentos y pese al trabajo conjunto entre Distrito, biciusuarios y autoridades, el hurto de bicicletas aumentó más que otros delitos.

Según la Secretaría de Seguridad, en los primeros cinco meses del año se reportaron 23,8 robos de bicicletas diarios en Bogotá. En el mismo período de 2019 fueron 22; es decir, aumentó el 8 %. Esto parece no ser alarmante, pero al comparar con la tendencia de otros delitos hay diferencias. Por ejemplo, en el mismo período el hurto callejero disminuyó 35 %, al pasar de 335,2 casos diarios en 2019 a 217,6 en 2020 y el hurto a residencias cayó 39 %, al pasar de 28 casos a 17, y el robo de vehículos se redujo 30 %, al pasar de 10,1 casos diarios en 2019 a 7,1 en 2020.

La preocupación por el aumento de atracos a ciclistas la refuerzan recientes casos como los asesinatos de la enfermera Yenny Cerquera, en Bosa, o el del domiciliario Juan Gálvez, en Ciudad Jardín sur, que encendieron las alarmas de los colectivos de ciclistas, quienes desde hace años tejen redes para registrar accidentes, el estado de las vías y, sobre todo, una a una las muertes de biciusuarios. De acuerdo con esta red, en 2020 van 19 muertes, por lo que piden acciones para mitigar este delito.

Según varios líderes, hoy el principal problema es el auge de comunidades virtuales entre las que se camuflan comerciantes de dudosa procedencia. Y es que una búsqueda sencilla en redes como Facebook o Instagram arroja más de 300 resultados de redes de ciclistas que denuncian hechos de inseguridad. Pero en dichas redes también hay negocios que ofrecen bicis, nuevas y usadas, a precios que fijan el vendedor y el comprador.

Fran Vera, vocera del colectivo Damas de la Bici, considera que este es un problema de vieja data que se está mudando a internet. “Hay redes, chats y portales de ventas que son un extensión del mercado negro y las autoridades no han podido atacarlo. Pero también hay responsabilidad de los ciclistas. ¿Cómo no va a ser sospechosa la venta de una bici de gama media a $200.000?”, cuestionó.

En esto coincide Fabián Munar, fundador del colectivo Súbase a la Bici, que realiza labores para generar conciencia sobre el hurto de bicicletas. En su opinión, “hay que felicitar al Distrito, porque se la jugó por darle espacio al ciclista”, pero cree que viene un gran reto y es promover la eliminación de lo usado y, por supuesto, de lo robado. “Es increíble que las mismas organizaciones, en la calle o en internet, promuevan la compra de bicis. Todos, en especial los nuevos biciusuarios, debemos entender que hay que comprar en sitios de confianza”, señaló Munar, quien agregó que aunque las autoridades deben trabajar, esta parte es responsabilidad de los ciclistas.

Para empezar a saldar deudas sobre este flagelo, Andrés Villalba, líder del colectivo Bielatunal, propone aumentar la inversión en seguridad a la par de la promoción del uso de la cicla. “Si se vende el imaginario de la bici como solución, habrá más demanda y asimismo los ladrones aprovecharán, porque la bici se convierte en elemento de primera necesidad”.

Otro lío que eleva las cifras de robos lo refirió Vera: hay normas laxas, pues este delito lo siguen considerando robo de menor cuantía. “A las auto ridades poco les importa el robo de una bici, porque no cuesta mucho. Hay esfuerzos del Distrito y puede que nos reunamos mucho, pero no hay legislación que castigue el hurto de bicis como un delito grave. Así no hay cómo poner en cintura a esos criminales”.

Como en esta problemática es clave el papel de los comerciantes, también son importantes los planes del Distrito para incluirlos en las mesas de trabajo. Jesús David Acero, biciactivista y docente universitario, considera que hay importantes acercamientos con los comerciantes. “Nos hemos reunido con algunos y el Plan de Desarrollo obliga al registro. Todos van a tener que registrar las bicis que importan y venden”. Esto, aparte de la plataforma Registro Bici, en la que se han registrado 54.000 usuarios.

Ante todo esto, analistas en seguridad creen que el Distrito debe identificar los puntos y modalidades en que se están comercializando bicicletas hurtadas. Johan Avendaño afirmó que “el mercado ilegal está en los barrios. Hay que empezar por sensibilizar a los biciusuarios, así como se hizo con los celulares, y decirles que cualquier parte que se compre, si no es de lugar reconocido, puede estar manchada de sangre”. Agregó que, para disminuir los hurtos, pueden funcionar los frentes de seguridad barriales, para sensibilizar a los vecinos y apropiarlos de las ciclorrutas. Por su parte, Luis Fernando Echavarría dice que este mercado se volvió lucrativo. “Esto ya no es algo espontáneo y así como están tan estructuradas las bandas, hay que tener claro dónde esta el mercado e identificar quién está detrás”.

El Distrito reconoce que frente a este tema hay un gran reto, debido al aumento del uso de la bici, que conlleva riesgos como hurtos y accidentes. El secretario de Seguridad, Hugo Acero, afirmó que es importante el autocuidado de los ciclistas y destacó el plan interinstitucional que está en marcha. “Más del 50 % son robos, por bicicletas mal parqueadas o mal amarradas. Es un delito más de oportunidad y por descuido. El atraco en ciclorrutas representa el 45 % y desde abril swe inició un plan con las secretarías de Movilidad, de la Mujer, el IDRD y la policía, priorizando las zonas con mayor número de hurtos”, dijo Acero, quien resaltó que con este plan se logró pasar de 310 a más de 550 policías en las ciclorrutas.

El secretario agregó que hay un trabajo importante con los biciusuarios, para detectar los puntos más inseguros. “Todo está en investigación, pero hemos identificado zonas en el occidente, en especial ciclorrutas que atraviesan Kennedy y Bosa”. El funcionario destacó resultados como la desarticulación de bandas y la devolución de bicicletas robadas que incautaron en las últimas semanas e indicó que siguen realizando trabajos de inteligencia mientras avanzan las capacitaciones con los biciusuarios.

“Tenemos resultados en la desarticulación de bandas y de lugares donde modifican las bicicletas, atendiendo toda la cadena de las estructuras ilegales”. Por último, Acero recalcó la importancia del trabajo con los colectivos, con los que hay continua formación en temas como no dejar su vehículo en cualquier parte y con establecimientos, para recopilar datos sobre recuperación de bicis. Todo apuntando a un objetivo: disminuir el riesgo para los cliclistas.

Felipe García Altamar

Por Felipe García Altamar

Bogotano. Periodista de Uninpahu. Vinculado a El Espectador desde 2014. fgarcia@elespectador.com
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