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Merkel: una ‘ossi’ al mando

Rafael Orduz
23 de septiembre de 2013 – 05:14 p. m.

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Ángela Merkel barrió en las elecciones de antier en Alemania. La incertidumbre radica en con quién coaligarse.

Los alemanes votaron para elegir los miembros de la Cámara Baja del Congreso, el Bundestag. Dado el umbral del 5%, el gobierno federal se forma a partir de coaliciones mayoritarias. Los conservadores (CDU y CSU) subieron cerca de ocho puntos, al 42% (respecto a 2009). Los socialdemócratas (SPD) también crecieron a 26%, aunque no son ni sombra de ayer. Los liberales (FDP) fueron borrados y, por primera vez, quedaron fuera del Bundestag. Verdes y la izquierda, heredera del partido socialista de la antigua República Democrática de Alemania (RDA), bajaron, aunque esta última se convierte en el tercer partido. Los piratas, famosos en algunas circunscripciones, no entran.

Sin embargo, un nuevo movimiento de escépticos de cara a la Unión Europea, Alternativa para Alemania (ApA), está arañando el 5% y, de lograrlo, entrará en el Parlamento. Cambió, pues, el panorama de los partidos pequeños, poderosos a la hora de conformar las grandes coaliciones, amén de la creciente distancia a favor de los conservadores.

Ya que es imposible que el SPD se alíe con los partidos pequeños (por contradicción de términos, con la izquierda y con ApA), se da por descontado que AM será canciller varios años más. Podrá ir con los verdes, con el SPD… o sola. Será asunto de mecánica y acuerdos políticos.

Lo que hay detrás es lo más interesante. ¿Quién hubiera imaginado, allá en los 80 del siglo pasado, que una doctora en química, dedicada a la investigación científica en la antigua RDA, se convirtiera en la líder de la cuarta potencia mundial y primera de Europa?

Escarbando en el mundo de los prejuicios postmuro de los alemanes, el triunfo de AM resulta más sorprendente aún. Los ossis, aquellos nacidos y criados en la Alemania comunista, fueron objeto, por lustros, de burlas de parte de los wessis, los occidentales, por su simplicidad.

Las diferencias en los códigos asociados, por ejemplo, a la conducción de vehículos en las autopistas, al consumo (incluyendo el vestir, el ocio y los viajes) y al emprendimiento, no daban para imaginar, ni en sueños, que una ossi llegase a ser la más importante dirigente de Europa y la mujer más poderosa del mundo. Fenómenos como el suyo sepultan los prejuicios y ratifican la unión alemana.

Flexible y pragmática (anticipó el desmonte de las plantas nucleares en contra del querer de su mismo partido), dura con el tema del déficit fiscal de los países europeos mediterráneos (en Grecia la pintan con el bigote de Hitler), prudente y austera, es la líder que despierta mayor confianza en los alemanes.

Los alemanes aprendieron a establecer compromisos. Las fórmulas de coalición que han ensayado han sido creativas y se han convertido en verdaderos pactos programáticos en donde los socios toman y ponen. El respeto por las diferencias ha sido una de las claves.

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