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¿Cómo se cultivan y transforman los alimentos? ¿Qué proceso hay detrás de lo que consumimos cada día? Las respuestas a estas preguntas están atadas a la tierra y a las zonas rurales de Colombia, que es donde se produce la vasta mayoría de la comida que se consume en el país. Si bien el sector agropecuario es una actividad económica indispensable para la subsistencia humana, tiene otras dimensiones para ofrecer, como las experiencias turísticas.
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El agroturismo nace en la convergencia de la producción y los viajes. Es una rama del turismo rural que busca conectar con los sabores y tradiciones más característicos de cada región para ir más allá de paisajes y lugares hacia procesos y productos.
Si bien es una actividad que aún se podría considerar en una infancia avanzada en el país, es posible encontrar emprendimientos de este tipo en los 32 departamentos. Hablamos de experiencias como el tour del banano en el Magdalena, la ganadería al estilo llanero en Casanare, el recorrido cacaotero por Arauca, la visita al trapiche panelero en Cundinamarca y el paseo en bici para ver flores en Antioquia. Apenas unos ejemplos de un viaje que va de regreso a la raíz, literal y metafóricamente.
La combinación de la diversidad natural, el patrimonio cultural, la gastronomía y la hospitalidad colombiana contribuyen al potencial de crecimiento y éxito del turismo rural en el país, sostiene el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (Mincit).
A fin de cuentas, es una clase de turismo que busca experiencias auténticas que permitan entender la cultura del territorio que se visita y es una oportunidad para salvaguardar el patrimonio inmaterial. Es un diálogo “con la cultura desde el agro que es fundamental para el bienestar del viajero”, según la Asociación Colombiana de Turismo Responsable (Acotur).
Una oportunidad de turismo novedosa
El agroturismo presenta una propuesta novedosa para el turista porque brinda una inmersión directa en la vida rural. Y aunque esto arrancó con la caficultura en departamentos como Quindío, Risaralda, Caldas y Valle del Cauca, se ha extendido hacia otras actividades del agro, explorando la riqueza del campo.
Ahora las personas pueden involucrarse en costumbres muy colombianas como la preparación de chocolate, queso, melao de panela o patacón, por nombrar algunos ejemplos.
Con Olor a Cacao es un emprendimiento antioqueño que es muestra de ello. Su creador, Mateo Castaño, quería preservar el conocimiento artesanal empírico de su abuela para la elaboración de chocolates. Él quería que cualquiera se tomara un “sorbo que recordaba al campo y se encontrara con el sabor del cacao, que no es como el de los productos comerciales”.
Pero la novedad no se limita a la experiencia del visitante, sino que también impacta al productor. Acotur resalta que esta opción permite que los agricultores mantengan su actividad económica y le aporten a la seguridad alimentaria mientras se garantiza su permanencia en el campo con iniciativas que les ofrecen bienestar y desarrollo económico. Además, los ingresos no solo llegan por cuenta de las experiencias ofrecidas, también abren una ventana para la comercialización, sea por cuenta de la venta de los productos o porque se incluyen en la oferta gastronómica.
Estos puntos son claves si se tiene en cuenta que, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), 80 % del territorio en Colombia es considerado rural y alberga al menos 25 % de la población nacional.
Todo esto se relaciona, a su vez, con el segundo objetivo de desarrollo sostenible: hambre cero. ONU Turismo destaca que el agroturismo es un segmento en expansión que puede complementar las actividades agrícolas tradicionales. El crecimiento de los ingresos en las comunidades locales puede conducir a una agricultura más resiliente y a la vez aportar valor a la experiencia turística.
Por su parte, Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), agrega que el impacto positivo para el campo se da porque el turismo puede motivar a los jóvenes a quedarse en la ruralidad. Y esto es vital si se tiene en cuenta que el empalme generacional es uno de los mayores retos que enfrentan los productores agropecuarios hoy en día, más aún en un país que envejece progresivamente, como lo muestran los datos del DANE.
Entre los beneficios asociados al agroturismo también se cuenta que “promueve la conservación del medio ambiente y la preservación de las tradiciones locales, fortaleciendo la identidad cultural y generando empleo en las zonas rurales”, precisa Carmen Caballero, presidenta de Procolombia.
De hecho, el 19 % de las actividades del turismo rural logra el rescate de las tradiciones y la herencia del campo. Ese es el caso de la familia Rojas, que lleva cuatro generaciones dedicada a la conservación de las abejas y a resaltar su papel en el ecosistema. “Todo el mundo hablaba mal de las abejas y se me ocurrió que, si las conocían, podíamos transmitir el amor que sentimos por ellas. Así nació el Tour de Abejas en Jardín (Antioquia)”, asegura su fundador, Anderson Rojas.
A fin de cuentas, son actividades que generan conciencia sobre la producción agraria y la importancia de los productores en mantener el medio rural vivo y conservar los recursos, en palabras de Yesid Aranda Camacho, docente del Departamento de Desarrollo Rural y Agroalimentario de la Universidad Nacional.
De otro lado, el 37 % de las oportunidades que genera este turismo se relaciona con la creación de nuevos empleos, de acuerdo con cifras de ONU Turismo (2023).
Apuestas e inversiones
Para impulsar y aprovechar las oportunidades del agroturismo se creó la Ley 2239 de 2022, que establece que el Estado promoverá políticas encaminadas a objetivos como promover la transmisión de conocimientos y prácticas del campesinado como oferta de turismo y cuidado al patrimonio rural, fomentar el desarrollo de productos típicos y su comercialización, promover las tradiciones e iniciativas culturales y exaltar el rol de la mujer rural y los jóvenes, así como brindar alternativas de emprendimiento con enfoque diferenciado de género.
El entonces ministro de Agricultura, Rodolfo Zea, resalta la importancia de la actividad para hacer que los productores no dependan exclusivamente de la producción agropecuaria. Y afirma que hasta ahora se desconoce cuál ha sido el avance en la implementación de dicha ley.
En este sentido, el Mincit puntualiza que el turismo rural ha sido asumido como una alternativa para el desarrollo social de las comunidades. La información de la entidad indica que se han capacitado unos 4.000 líderes rurales que tienen emprendimientos agroturísticos con una inversión de $26.000 millones, con la ejecución de FundaPanaca.
Agroturismo: potencial por explotar
Aunque las bondades son notables, hay obstáculos y asuntos pendientes que se deben atender para aprovechar el potencial del agroturismo. Para Bedoya, los principales factores en juego son la seguridad y la infraestructura vial para acceder a los lugares.
En esto coincide ONU Turismo al decir que uno de los tres retos principales asociados a la actividad es el “déficit” en carreteras, puertos, aeropuertos y otras infraestructuras. El segundo está relacionado con la despoblación rural, que aumenta la inestabilidad de las empresas rurales. Y el tercero tiene que ver con la falta de educación y la escasa capacidad para retener el talento profesional.
Además de atender dichos temas, Acotur considera que desde las regiones se debería ayudar a identificar los productos agrícolas en las granjas que se puedan volver atractivos turísticos. De ese modo, se impulsaría la transformación productiva y se aumentaría la generación de ingresos en el campo.
Aunque cada vez es más común encontrar iniciativas agroturísticas, pues su desarrollo ha sido significativo en los últimos años, todavía le queda mucho campo de expansión, gracias a que hay una creciente demanda por parte de turistas interesados en la sostenibilidad.
“La perspectiva futura es prometedora, ya que se espera que esta modalidad continúe creciendo, impulsada por inversiones en infraestructura, programas de formación en turismo rural sostenible y una mayor promoción de destinos rurales”, puntualiza Caballero.
Se trata de un tema del que no hay mucha información disponible y tampoco están claros los avances del Gobierno actual en la materia, dado que es un punto de convergencia de dos apuestas claves: el desarrollo del agro y el turismo. Pero las proyecciones de la actividad son alentadoras para las fuentes consultadas por este medio.
La puerta que abre el agroturismo es ver el mundo rural más allá del sembrado, si se quiere: el campo como el punto en el confluyen “lo humano y la siembre para sostener la vida”, según Acotur.
Finalmente, esta forma de turismo permite entender los procesos que hacen posible la alimentación en las ciudades. Son más que experiencias inmersivas que buscan entretener; también muestran la importancia del sector agropecuario para que su labor y tradición sean reconocidas y valorada por los viajeros.
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