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Tras la polémica que se generó por la llegada de un crucero con siete personas contagiadas de Covid-19 a Cartagena, la embarcación salió de la ciudad sin la posibilidad de que alguno de sus pasajeros pudiera pisar la ciudad.
La trascendencia del hecho, se debe a que poco antes de que llegara el crucero Seven Seas Mariner, que cubre la ruta Miami, Key West, Cartagena y Panamá, el Ministerio de Salud anunció que en la ciudad se identificaron dos casos de ómicron.
Como respuesta, el alcalde de Cartagena, William Dau, ordenó impedir el desembarco de alguno de los 769 pasajeros de la embarcación, pese a que se reportó que los contagios se presentaban en seis miembros de la tripulación y un turista.
“Hay siete contagiados. Si tuviésemos certeza de que ningún pasajero tiene ómicron podríamos exigir la prueba PCR negativa o el esquema de vacunación completo, pero no podemos pelear con el ómicron. Esa vaina se propaga demasiado y no vamos a correr riesgos”, dijo el mandatario de la ciudad.
Por su parte, Johana Bueno, directora del Dadis, señaló que se hizo la evaluación del riesgo epidemiológico, así como se estableció que los contagiados presentaban síntomas leves, pero por prevención se decidió impedir la entrada de los pasajeros a la ciudad, por lo que el crucero estuvo en el puerto el tiempo que tenía previsto en la ciudad y se marchó al medio día del miércoles 22 de diciembre, sin la posibilidad de desembarcar.
Esto generó el rechazo de sector turístico que califica la decisión como inoportuna, debido a que pondrían en riesgo los acuerdos para reanudar operaciones y los protocolos que se activaron para atender este tipo de situaciones. “Teníamos en la mano una operación que estaba a cargo de nosotros. Teníamos la oportunidad de poder demostrar a la ciudad este tipo de eventualidades”, indicó a El Universal Antonio Porras, gerente de Aviatur.