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Los supervisores de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE) han llegado a un acuerdo histórico en torno a las reglas para comerciar en derivados (productos financieros), en un avance que aclara responsabilidades y evita un impasse desordenado que habría generado una disrupción en los mercados mundiales.
El acuerdo cierra un año de conversaciones complejas y contenciosas, que enfrentó a los ministros de finanzas de Estados Unidos y de la UE y generó una difícil división en la Comisión de Comercio en Futuros sobre Mercancías (CCFM).
Un paquete de medidas puso a la UE y a los Estados Unidos en el camino para reconocer las reglas de cada uno como esencialmente iguales, de manera que se puedan apoyar en las autoridades domésticas para aplicarlas y hacerlas cumplir.
Esto prepara el camino para que la CCFM tenga una guía transfronteriza que se pueda adoptar y que ponga fin a un conflictivo capítulo en su proceso de tres años para escribir las reglas que limitarían un mercado de permutas por US$633 billones.
Los comisionados definieron que el día para el voto es el viernes, el mismo día en que vence una exención para las reglas de transacciones de quienes comercian permutas extranjeras, como el Deutsche Bank y las oficinas extranjeras de los bancos de Estados Unidos.
Los funcionarios temían que sin un acuerdo habría duras consecuencias para los mercados financieros transatlánticos, que generaron un importante peso administrativo sobre los bancos, crearon conflictos legales irresolubles y forzaron que dos grandes cámaras de compensación europeas dejaran de manejar comercio en Estados Unidos durante el fin de semana.
“La CCFM y la Comisión Europea comparten la opinión de que las jurisdicciones y los supervisores deberían remitirse entre sí cuando el caso lo justifique, por la calidad de su respectiva supervisión y los regímenes de aplicación de la ley”, dijeron los supervisores en un comunicado conjunto.
Gary Gensler, el presidente de la CCFM, que había expresado la urgencia que requería una supervisión estricta sobre el comercio extranjero para asegurarse de que los fracasos extranjeros no golpearan al contribuyente de los Estados Unidos, dijo que el acuerdo era un “paso significativo” en el “viaje mutuo para otorgar transparencia y un riesgo más bajo al mercado mundial de permutas”.
Michel Barnier, el comisionado de la UE responsable por las reformas, añadió: “Nuestras discusiones han sido largas y a veces difíciles, pero siempre se han hecho con buena comunicación, de forma continua y con colaboración entre los socios y los amigos”.
Según el acuerdo, la CCFM planea emitir una “ayuda de no acción” para ciertos requisitos basados en transacciones para permutas que no hayan sido completadas, sobre la base de que las reglas de la UE y Estados Unidos son “esencialmente idénticas”.
Esta ayuda les permitirá a los grupos que estén bajo las reglas de Estados Unidos elegir si aplican estas reglas o las de la UE, una opción que será extendida a los grupos de la UE que operan en Europa, luego de que una decisión de “equivalencia” se tome formalmente por la Comisión Europea.
Para que la ayuda esté sobre una base más formal, la CCFM acepta que, una vez concluyan las discusiones, se asegure que “la sustancia de la ayuda relevante” se “refleje en la guía relevante”.