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Los mercados mundiales están arrojando agudas diferencias entre regiones, al tiempo que los corredores analizan los prospectos de la política monetaria en las dos economías más grandes del mundo y están a la expectativa de la temporada de ganancias corporativas.
El índice de acciones FTSE All-World apenas cambió. Los bonos del Tesoro están más firmes, lo cual redujo los retornos y generó una caída en el precio del dólar. Esto a su vez ayudó a que el oro aumentara US$2, para llegar a US$1.225 la onza.
El FTSE Eurofirst 300 tuvo una ganancia de 1,4%, en parte porque el índice de referencia europeo cerró la sesión cuando Wall Street estaba llegando a su punto más bajo del día, aunque luego las acciones de Estados Unidos comenzaron a ganar terreno, justo antes del cierre.
Adicionalmente, el índice de futuros de Estados Unidos insinúa que el S&P 500 aumentará otros 10 puntos para llegar a 1.642, mientras que los inversionistas aparentemente siguen satisfechos por las señales de mejoras en el mercado laboral de los Estados Unidos, incluso si esto implica que será más pronto el fin de la compra de activos de la Reserva Federal (Fed), que mantiene un ritmo de US$85.000 millones al mes.
La atención de los inversionistas podría desviarse ahora a factores con mayor influencia macroeconómica, al tiempo que Alcoa hará de telonero para la temporada de ganancias del segundo trimestre en Estados Unidos, cuando presente sus cifras luego de que acabe el día comercial. Al productor de aluminio, que hace parte del Promedio Industrial Dow Jones, lo seguirán empresas como JPMorgan Chase y Wells Fargo a medida que se desarrolle la semana.
No obstante, el impulso de Wall Street no ha logrado apoyar a las acciones asiáticas, pues los principales índices cerraron más bajo en varias áreas a causa de la preocupación en torno a los prospectos de que se acomode menos la política monetaria, no sólo en los Estados Unidos, sino también en China.
Los mercados asiáticos han sido vistos como los que han recibido las mayores ventajas por el programa de relajamiento cuantitativo de la Fed, que ha llevado los retornos sobre los bonos de Estados Unidos a puntos inusualmente bajos, y motivó que los inversionistas buscaran mejores retornos al otro lado del Atlántico.
Sin embargo, la mejora en las cifras económicas de Estados Unidos hizo que los retornos sobre los bonos de referencia de Washington alcanzaran su punto más alto en 12 meses y fortaleció al dólar, lo cual a su vez generó una regresión de los inversionistas estadounidenses hacia su país.
“Los inversionistas en los mercados emergentes están preocupados de que las altas tasas del dólar pudieran invertir el flujo de capital y generar graves pérdidas”, dijo el economista de HSBC Frederic Neumann en una nota para sus inversionistas.
Los retornos a 10 años de los bonos del Tesoro, que llegaron a 2,74% a finales del viernes, alcanzaron 2,71%, y el índice del dólar cayó 0,1% para llegar a 84,42, que es una ligera caída con respecto a lo que ha sido su nivel más alto desde julio de 2010.
A la preocupación con respecto a Asia se suma la determinación de Pekín de utilizar una reducción en el crédito para atacar los excesos en la inversión y reequilibrar la economía. La noticia de que una de las constructoras de barcos más grandes de China está buscando el apoyo del Gobierno no ayudó a mejorar el ánimo inversionista.