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La Convención Republicana será importante porque por primera vez los estadounidenses podrán ver y evaluar a Mitt Romney en sus propias palabras, sin ser atacado por otros candidatos, como sucedió durante las primarias. El principal tema abordado será la economía y la falla total del presidente Barack Obama en hacer lo que prometió hace cuatro años: crear trabajos, reducir la deuda nacional, salvaguardar la seguridad social y la salud.
Los demócratas tratará de usar el aborto y cualquier otra cosa en contra de Romney para distraer el debate electoral de la economía, porque esta elección es sobre este tema. En este campo los demócratas, todos, pierden, especialmente Obama. Sin embargo, senadores, representantes y gobernadores también recibirán una cuenta de cobro.
Los últimos sondeos muestran que en el voto popular, Romney está sólo un punto detrás o delante de Obama (depende de la encuesta). Pero el presidente está todavía adelante en los votos del colegio electoral (que en últimas son los que definen al ganador). Barack Obama tiene menos estados, pero los más populosos, como California y Nueva York.
Mitt Romney ganará lentamente terreno en las diez semanas que faltan para las elecciones (6 de noviembre de 2012). Diez semanas en la política son una eternidad. Por ejemplo, en este punto de la campaña de 1980, Jimmy Carter estaba adelante de Ronald Reagan con 9 puntos y perdió por 8 (15 puntos técnicos). En 1988, Michael Dukakis le iba ganando a George Bush por 7 puntos y perdió por 7 (16 puntos ). En 1976, Gerald Ford iba adelante de Jimmy Carter por 30 puntos y perdió sólo por 2 —ganó 28 puntos en 10 semanas—.
Cualquier cosa puede suceder en diez semanas. Generalmente los estadounidenses no comienzan a ponerle atención a la campaña hasta septiembre o incluso octubre. Algunos dicen que después del último juego de la Serie Mundial, a mediados de octubre.
* Exsubsecretario de Estado de EE.UU. para América Latina.