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¿Otro paro que se tiñe de política?

Los dirigentes agropecuarios señalan que algunos congresistas quieren aprovechar el anunciado cese de labores en el sector agropecuario para sacar réditos electorales.

Según el Movimiento por la Dignidad Cafetera, cerca de 227 mil cafeteros del país no están recibiendo las ayudas pactadas con el Gobierno luego de concluido el pasado paro. / Archivo - El Espectador
Según el Movimiento por la Dignidad Cafetera, cerca de 227 mil cafeteros del país no están recibiendo las ayudas pactadas con el Gobierno luego de concluido el pasado paro. / Archivo – El Espectador
Foto: FOTOS DE ANDRÉS TORRES

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Los intereses políticos y particulares detrás del próximo paro agropecuario, que comenzó a cocinarse en Armenia el pasado miércoles, están cobrando cada día más fuerza en las regiones. Esta es la percepción que tienen los dirigentes gremiales del agro en un momento en el que el Gobierno insiste en que no seguirá dándoles más subsidios a quienes salgan a protestar y cuando se intenta apaciguar los ánimos de los campesinos en zonas del país como el Catatumbo (Norte de Santander).

Ahora el Movimiento por la Dignidad Cafetera está convencido de que el único camino frente a los supuestos incumplimientos del Gobierno en materia de ayudas a los productores agropecuarios y ante la situación del campo colombiano es salir a protestar de nuevo a las carreteras. Pero esta vez el objetivo es un paro de mayores proporciones, para lo cual han convocado otros renglones agrícolas como cacaoteros, paperos, lecheros y productores de maíz.

Lo que se está tejiendo en este momento, en opinión del presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Rafael Mejía López, es un paro aparentemente político en beneficio de algunos productores agropecuarios. Sin embargo, asegura que el gremio que preside respeta las protestas siempre y cuando estén dentro de la legalidad.

“Todo esto es una incursión de la política para utilizar al pequeño y mediano productor agropecuario. Están instigando a la gente a protestar”, manifestó Mejía, quien cree que los vientos de paro que soplan en el campo son el resultado de una puerta que abrió el Gobierno para entregar subsidios a quienes bloquearon vías —esto se evidenció durante las manifestaciones de los caficultores, de los cacaoteros y de los paperos en meses pasados—.

El dirigente señaló que, pese a los tintes políticos del próximo paro, persisten razones para que algunos productores salgan a las vías a reclamarle al Estado por el abandono en el que se encuentran. Muestra de ello es la ausencia de nuevos distritos de riego, la elevada informalidad laboral y la pobreza rural. “Los gobiernos han tratado al agro como una categoría inferior, y con esto estamos viendo los resultados. Si el Gobierno no le pone una tranca ahora, se le va a salir de las manos”.

“Los gremios del agro confunden la realidad económica con el tema político; pretenden desvirtuar la lucha agrícola con calumnias. Es real la crisis de sectores como el café, los lecheros y el cacao”, aseguró Óscar Gutiérrez Reyes, representante del Movimiento por la Dignidad Cafetera. En su criterio, las manifestaciones que se están convocando para el próximo 19 de agosto son el reflejo de que las políticas estatales sobre el agro durante los últimos años han sido erradas y que los agricultores colombianos siguen trabajando a pérdida.

“Soy dirigente del Polo Democrático, pero no confundo los escenarios de la lucha agropecuaria con aquellos que son de carácter político. Cuando nos reunimos a discutir los problemas agropecuarios, la política se queda en la puerta. Además, esta convocatoria de paro también la están apoyando algunos representantes de colectividades como el Partido Conservador, los liberales, la U y los verdes en departamentos como Quindío y Risaralda”, dijo Gutiérrez.

Las protestas que se están cocinando, en opinión de Alejandro Estévez, presidente de la Federación Colombiana de Cultivadores de Papa (Fedepapa), no sólo alojan intereses particulares sino señales contradictorias. Una de ellas es que algunos congresistas que dicen apoyar al agro en momentos difíciles fueron quienes ayudaron en la aprobación de tratados de libre comercio (como Estados Unidos y la Unión Europea) que tienen en líos al campo.

“El Gobierno es como un carro de bomberos que ha venido apagando incendios con plata. Además, acá hay gente que ataca a los gremios del agro y ni siquiera han estado en ellos”, comentó el dirigente de los productores de papa, y agregó que es preocupante ver cómo el Estado ha hecho a un lado la institucionalidad gremial en tiempos de protestas campesinas.

“Todos estos movimientos van en contra de los agricultores. Por ejemplo, se están aprovechando de que los productores arroceros de Tibú (Norte de Santander) perdieron su cosecha en medio de las protestas del Catatumbo”, comentó el presidente de la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), Rafael Hernández Lozano.

De concretarse un paro agrario, agrega, vendría la ruina para todos los sectores. “Esto hay que pensarlo muy bien. El agro necesita inversión y el Estado debe contar también con las consecuencias que han traído al campo los acuerdos de libre comercio”.

La actual coyuntura, en percepción de Héctor Falla, director ejecutivo del Comité Departamental Cafetero del Huila, trae consigo intereses mezclados con los que “le están midiendo el aceite al Gobierno. Con ese paro —que será una prueba de fuego más para el Estado—, esas aspiraciones se harán más visibles. Además, el daño a la economía puede ser grande”.

En medio de las voces que alientan a la protesta, para Falla resulta grave el hecho de que el Gobierno no tenga en cuenta a la institucionalidad, no sólo cafetera, sino de otros sectores del agro. Señaló que luego de conjurado el pasado paro, “el pulso entre la Dignidad Cafetera y el Gobierno” dejó un mal precedente.

Frente a este último aspecto, otra fuente del sector cafetero que pidió no ser citada opinó que la Federación Nacional de Cafeteros se está haciendo a un lado en este momento, con lo cual se está dando vía a la Dignidad Cafetera para que negocie con el Gobierno y revise el cumplimiento de los acuerdos logrados tras el paro del primer trimestre.

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Por el lado de los cacaoteros, también convocados al paro nacional agropecuario, Fedecacao hizo a través de un comunicado un llamado a los productores del grano “para que no se dejen manipular por personas con intereses políticos” y reiteró que las vías de hecho no deben ser el método para que el sector puede conseguir mejores condiciones.

Por ahora, ante este panorama, el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Francisco Estupiñán, tiene claro que pronto el Gobierno se va a sentar a dialogar y a discutir los problemas agropecuarios, pero sin ceder ante presiones ni bloqueos de carreteras.

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Además, Estupiñán sabe que en lo que resta del gobierno del presidente Juan Manuel Santos se deberá cerrar la puerta a la repartición de subsidios, como se ha dicho, para apagar incendios de algún sector del agro. Pese a las voces que llaman a la protesta, el ministro dijo que el Gobierno no sólo le está cumpliendo al café sino a sectores como el arroz, la papa, el cacao y el maíz.

hsandoval@elespectador.com

@hector_sandoval

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