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Dos cartas sobre el bombardeo en Guaviare

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Sobre el bombardeo y un editorial (I)

Siempre los he admirado, pero cada vez más se alejan de todo contexto nacional. El lenguaje del ministro es un juego de niños cuando uno lee a Petro o Claudia López o Félix de B. en su Twitter. Es casi una fantasía del criminal que no apoyemos los lamentables bombardeos que hay que hacer.

Todos sabemos que la fuente de la violencia en Colombia es el narcotráfico y todos sabemos que un negocio tan lucrativo no tiene otra salida que la autoridad protegiendo a nuestros policías y soldados. Si nuestros soldados tuvieran garantías para cumplir su trabajo seguramente no tendríamos que hacer ese tipo de bombardeos, pero todos sabemos que los narcos tienen cercos con guerrilleros (socios), utilizan estrategias despiadadas y no tienen reparo en sus objetivos. Todos sabemos que llegar por tierra es logísticamente imposible y todos sabemos que si no los combatimos no solamente tenemos el problema de su negocio, sino también los negocios paralelos, dinero para “lavar” vía corrupción y degradación integral de los valores del país, nuestra cultura y nuestro bienestar.

Siempre debemos apoyar que haya legalidad, siempre cuidando la vida del honesto antes que la del criminal. Es decir, si atrapar criminales expone al policía, debemos bombardear, debemos proteger a quien ha hecho un camino institucional. El ministro defiende lo básico, protegemos la vida de nuestras tropas tanto como se pueda, con las armas que se puede y siguiendo protocolos siempre y cuando se llegué al límite de la vida del policía o militar. De esos bombardeos quedan personas muertas, jóvenes que seguramente han sido engañados. Pero de no hacerlos tendríamos violencia en las calles, drogas en cada esquina, cruces de cuentas entre bandidos y decenas de crímenes asociados al narcotráfico.

El editorial correcto es alrededor de los padres: qué pasa que un papá o una mamá no saben dónde están sus hijos, no los guían, esos chicos debían estar en el colegio, no preparándose como la siguiente generación de bandidos.

Xavier Serrano.

Sobre el bombardeo (II)

Creo que hasta hoy no había leído un más acertado y centrado razonamiento sobre esta, una de las más tristes (que son la mayoría) noticias de los últimos tiempos en nuestro adolorido país, al cual, parece, no nos cansamos de seguir agrediendo, incluso, y, lo peor, sin ser conscientes de ello, con la palabra misma.

Y para colmo, a costa de los mismos de siempre, los jóvenes-no-futuro, que por la desgracia (solo aquí se es desgraciado naciendo en el campo) de haber nacido en los escenarios de la guerra, no tienen más opciones que terminar siendo parte obligada de grupos armados que solo los usan como escudo para protegerse.

¿Qué otra alternativa les ofrece este Estado miope? ¿Qué piensa el ministro de eso? ¿Será que no ve, o no puede ver, alguna otra manera de abordar este asunto que no sea la agresión armada? ¿Dirá acaso que siendo ministro de guerra “le toca” responder con violencia sin siquiera mirar a quién está agrediendo? ¿Será que, igual que con todo lo relacionado con los siempre despojados de la fortuna, este Estado solo tendrá, desde siempre y para siempre, la alternativa de la agresión a los más débiles?

No parece que haya esperanza para este país, para su gente sola, para su gente abandonada, con la clase de gobernantes que nos ha tocado, lamentablemente no por mala suerte, sino porque son los que hemos elegido, nada que hacer…

Aun así, no podemos dejarnos vencer, hay que mirar muy bien a quienes elegimos en el futuro, ya sabemos quiénes se la jugarán por la gente abandonada del campo y quiénes lo seguirán haciendo, como siempre, para mantener privilegios de unos pocos, los mismos pocos de siempre.

Guillermo Antonio Arias Hernández.

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