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Comedor bioclimático colombiano que compite en Abu Dabi

Estudiantes de la Institución Educativa Gabriel Plazas, de Villavieja (Huila), diseñaron un modelo de vivienda social y sostenible, y un restaurante bioclimático.

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Gran parte del municipio de Villavieja, una extensión de 670 km2 de superficie que se encuentra al norte del Huila, está compuesto por el desierto de la Tatacoa, la segunda zona árida más extensa de Colombia. Su temperatura oscila entre los 30 y 40 grados centígrados, por lo que al medio día, cuando el calor se hace insoportable, la mayoría de la población corre a resguardarse para descansar o tomar una siesta. El problema es que no todos encuentran dónde, pues hay un déficit de viviendas: 240 familias sin casa propia, un gran número de habitantes gasta el 70% de su ingreso en arriendo y el 90% de la población es estrato 1 y 0.

Además, esconderse para evitar el sol no siempre da resultado, pues las viviendas están construidas con ladrillos y techos de zinc que captan el calor y los débiles vientos que se presentan en la región, entre 0.25 y 1 m/s, no logran circular por ellas.

Por esto, para responder a un problema latente en su comunidad, los estudiantes de sexto a undécimo grado de la Institución Educativa Gabriel Plazas crearon un equipo de investigación llamado Econstructores, para desarrollar la “Vivienda unifamiliar de interés social, bioclimática y sostenible”: un modelo a escala 1:10 que demostró que con energías limpias, materiales con bajo impacto en el medio ambiente y a través de técnicas de ventilación inteligentes es posible que en la región se construyan viviendas donde la temperatura interior disminuya alrededor de diez grados y que sea lo suficientemente económica para que los habitantes de la región la puedan comprar con subsidios.

El proyecto, que fue expuesto en la Muestra Internacional de Ciencias y Tecnología Mostratec, llevada a cabo en Brasil, hace parte del programa Ondas de Colciencias. Una iniciativa que surgió hace 14 años y que según explica Gloria Vega, coordinadora departamental del programa Ondas en el Huila, busca que los niños aprendan a investigar desde la escuela. Para esto Colciencias abre convocatorias a nivel departamental y acompaña las investigaciones que busquen dar respuesta a las principales problemáticas en la región.

En el Huila, por ejemplo, este año el programa Ondas formó 300 grupos de investigación que recibieron 400 mil pesos para desarrollar sus herramientas, fueron acompañados por profesionales en el área elegida y algunos participaron en los circuitos de ferias y muestras a nivel departamental, nacional e internacional. Los beneficios que ofrece el programa Ondas varían según la región del país y están entre 400 y un millón y medio de pesos.

Una casa inteligente, verde y para todos

“Nuestro modelo de vivienda está inspirado en el botijo, una técnica que tienen los árabes para atrapar el aire”, aclara Yenny Arévalo Montenegro, docente de la Institución Educativa Gabriel Plazas y coordinadora del proyecto. Según explica, la botija es una vasija de barro con dos entradas donde, a través del choque de las moléculas de agua tibia contra el barro frío del recipiente, se puede disminuir la temperatura del líquido. “Las viviendas tienen una apertura en la entrada donde se concentra el aire y, a partir de esto, el aire rueda por toda la casa convirtiéndose en una ventilación natural”.

Todo el modelo está pensado para ser autosostenible y producir electricidad a partir de energías limpias. Por esto, para captar la energía solar, se tiene proyectado instalar paneles solares y orientar la vivienda de tal forma que capte la luz solar en los momentos del día más necesarios. Además, la idea es construir un aljibe de agua, un molino hidráulico –que además de generar electricidad garantiza la humedad y la ventilación de la vivienda– y que el riesgo de las zonas verdes se haga con agua tratada de duchas, baños y lavaplatos.

“Nosotros buscamos que todos los materiales con los que se pensó la vivienda fueran sostenibles”, asegura Arévalo. “La guadua es como nuestro acero, pero que, a diferencia, se puede reponer por cultivo rápidamente. Para los muros ideamos paredes de bahareque prefabricadas y para el techo paja. Son materiales que no producen CO2 y que recuperan el saber de nuestros ancestros, porque con ladrillo y cemento se nos está acabando el planeta”, continúa la docente.

Sin embargo, al querer demostrar que una vivienda sostenible también puede ser económica, Econstructores tuvo que asumir un nuevo reto. “Dentro de nuestro plan de financiación, la idea es que la alcaldía financie las energías limpias, ya que ellos tocan este punto dentro de su plan”. El resultado es un modelo de vivienda bioclimática, de 110m2, con electricidad generada a partir de energías limpias y que costaría 30 millones de pesos sin contar el terreno y teniendo en cuenta que la energía se compartiría con otras casas. (Una vivienda de interés social está alrededor de 87 y 215 millones de pesos).

El comedor bioclimático que compite en los Emiratos Árabes

Buscando responder a otras necesidades que encontraron en el camino, el equipo Ecoconstructores diseñó un comedor bioclimático que podría beneficiar a 500 estudiantes y 80 adultos de la tercera edad de la región. “El Gobierno quiere que los colegios sean jornada única, donde los estudiantes reciban almuerzo, pero en Villavieja las instituciones no tienen infraestructura para esto, a veces las cocinas funcionan en un aula de clase”, explica Arévalo.

Ante esto y a partir del estudio previo donde habían encontrado que se podían recoger entre 150 y 200 kilogramos de desperdicios en cocinas y viviendas, el equipo diseñó un biodigestor para producir la energía de la cocina, planteó la construcción de un huerto para proveer el comedor y volvió a usar la técnica de botijo para el enfriamiento y ventilación.

Actualmente, con el modelo de Restaurante Escolar Bioclimático, Econstructores es uno de los 29 finalistas en la octava edición de los premios Zayed Energía del Futuro. Un reconocimiento que da el gobierno de los Emiratos Árabes a los mejores proyectos vinculados a la sostenibilidad y las energías renovables. La premiación se hará entre el 18 y 25 de enero del 2016, durante la Cumbre Internacional de Energías Renovables, en Abu Dabi, y al ganador se le darán 100 mil dólares. “Si ganamos este reconocimiento la idea es usar el aporte económico para poder construir el restaurante. Porque, finalmente, lo más importante de la investigación es que le pueda aportar socialmente a nuestra región”, afirma Arévalo.

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