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La revisión a la baja, que fue sorprendentemente aguda con respecto a una proyección anterior de 2,4% del producto interno bruto en el primer trimestre, es una prueba de que el crecimiento de los Estados Unidos siguió siendo lento, incluso a medida que la Fed contemplaba desacelerar el ritmo de sus compras mensuales de bonos por US$85.000 millones.
No obstante, las cifras del primer trimestre dan cuenta del pasado, y los funcionarios de la Fed creen que el crecimiento de los Estados Unidos se va a acelerar significativamente durante el resto del año. Esta opinión ha sido fomentada por otros indicadores más optimistas publicados esta semana, entre los que se encuentran las cifras del mercado inmobiliario y la confianza de los consumidores.
“Estos datos no concuerdan con otros que se han publicado esta semana, como la confianza de los consumidores, las ventas de hogares y los pedidos de bienes perecederos. La tendencia subyacente de crecimiento en los Estados Unidos todavía parece ser fuerte”, dijo Rob Carnell, un economista de ING Financial Markets.
El ritmo del gasto de los consumidores fue el que más sufrió con la sorpresiva revisión a la baja, pues cayó de 3,4% a 2,6%. Es un indicador de que los compradores estadounidenses todavía están nerviosos con respecto a sus compras. Los servicios médicos han sufrido un golpe particularmente fuerte en comparación con otras proyecciones anteriores.
Algunos economistas culparon de la desaceleración en el ritmo del crecimiento al impacto de la austeridad fiscal, incluyendo los aumentos en los impuestos y los recortes al gasto que acontecieron en el primer trimestre.