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No todas las guerras son iguales

Columnista invitado EE
06 de septiembre de 2013 – 05:23 p. m.

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Todo conflicto y confrontación acarrea grandes preocupaciones sobre las consecuencias y secuelas negativas.

En ese sentido es entendible que bajo la preocupación en Siria se empiecen a desempolvar cuestiones similares que llamaron la atención mundial en la historia más reciente. Las comparaciones son odiosas y muchos han advertido que las dinámicas de ahora pueden ser equiparables a lo sucedido en Irak e inclusive Kosovo. Pero es un error y una imprecisión estratégica determinar que la incursión en Siria será similar a lo ocurrido en aquellos países. Cada guerra es un universo único con variables, actores e intereses diferentes.

Los determinismos pueden llegar a ser peligrosos, generan distorsión de la realidad. Por un lado, si bien la violencia era generalizada en Kosovo, nunca llegó a estándares de hoy en Siria. También, Kosovo, bajo el marco geográfico de los Balcanes meridionales, contaba con una restringida dinámica de un posible rearme relámpago, mientras que en la Siria de Al Asad se corre el riesgo de un eventual descontrol de tenencia de armas, causando inestabilidad en una región más grande pero no menos volátil.

Otra de las condiciones del ecosistema conflictivo en la dinámica kosovar es que no tenía un arsenal de armas químicas; Siria sí. Esto evidentemente hace que se empiece a forjar un pulso por el control, uso, vigilancia y neutralización de las mismas. No obstante en esta ocasión, más allá de la coyuntura de las armas ilegales, el cálculo estratégico se refiere a la posibilidad de una reconfiguración en el equilibrio de poder en la región con Irán pasando de una situación marginal a potencialmente un poder dominante.

Otra odiosa comparación es con Irak. Si bien hay similitudes de antecedentes legales de la intervención, hay diferencias claras y sustanciales. Primero, el uso del lenguaje es crucial para ver las incongruencias. En Irak se hablaba de invasión; hoy en Siria se habla de “intervención limitada”. En ese sentido también se buscaba claramente el derrocamiento de Hussein; esta vez el objetivo es dar lecciones sin tumbar el régimen, pues las potencias saben que si lo hacen habría consecuencias nefastas.

En cuestiones geopolíticas el panorama del conflicto puede traer consigo una gran reconfiguración. En una primera etapa podría resaltar la innovación tecnológica en materia de armas, el reflejo de los intereses estadounidenses y rusos al desnudo, y el papel de las potencias regionales que directa e indirectamente se verán involucradas. En una segunda etapa, y como si fuera poco, se trata del mensaje tras bambalinas que se le quiere transmitir a Irán. Para Israel la amenaza de Siria es menos preocupante que la presencia de un Irán envalentonado, pues Israel sabe que el riesgo iraní no es sólo nuclear. Es por eso que las guerras son tan impredecibles y no son la primera opción.

César Augusto Niño* Asesor e investigador en seguridad y defensa.

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