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Por medio de ocho fascículos coleccionables, diseñados por la Escuela de Artes y Letras, escritos por Alejandra Grillo Calderón y asesorados por el Instituto Alexander Von Humboldt, los niños pueden ver, sentir, oír y conocer la biodiversidad que se esconde en los bosques de Colombia.En cada uno de los fascículos didácticos, Keiko se reunió con especies emblemáticas de cada bosque, advirtió cuáles de sus amigos están amenazados y les dio secretos a nuestros lectores para saber cómo conservarlos. ¡Una aventura llena de color y conocimiento! 1. Páramos En el páramo Keiko se encuentra con el oso de anteojos y el colibrí chivito. Se asombra con la majestuosidad de los frailejones y aprende que estos ecosistemas son fundamentales para la regulación del agua. Junto a su amigo el pato se sumerge en una travesía a uno de los lugares más altos de la montaña y se hospeda donde los Hernández, una familia de campesinos que cultivan lechuga, coliflor y arracacha. 2. Bosque de niebla o Alto Andino En su recorrido por este bosque, Keiko camina entre las palmas de cera, los robles y contempla las famosas orquídeas. Cautivado por los colores de las mariposas, comprende que estas polinizadoras son fundamentales para las flores. Además, desde su viaje dejó de usar musgo para el pesebre, pues esta vegetación ayuda a regular el caudal de agua. 3. Bosque seco El Mono Tití Cabeciblanco es capaz de producir más de 40 vocalizaciones diferentes. Le encanta comer frutas, néctar de flores e insectos y andar entre las ramas de su bosque. Sin embargo, cuando se encuentra con Keiko se ve muy preocupado, pues está perdiendo parte de su hábitat por la deforestación y solo le restan 200 hermanos en todo Colombia. 4. Manglar La aventura en el manglar es una de las más emocionantes para Keiko, porque se encuentra con una vegetación que muestra sus raíces gigantes por encima del mar. Se divierte con peces como los pargos, los róbalos y los meros que son la fuente de ingreso de muchos pescadores y madruga con las mujeres de la comunidad afrodescendiente a recoger piangua: un molusco delicioso que se esconde en el suelo. 5. Bosque inundable amazónico Durante su recorrido por la Amazonia, Keiko se encuentra con la selva tropical más grande del planeta. ¡Verde y biodiversidad por todos lados! Los delfines rosados se asoman con su canto por los ríos, mientras los índígenas navegan por sus aguas. Pero lo que más le gusta a nuestra nutria aventurera son los alimentos llenos de nutrientes y antioxidantes que también sirven como medicamentos. 6. Bosque de galería En los bosques de galería Keiko visita a Lola, un oso palmero que le muestra los moriches: unas majestuosas palmas emblemáticas en las cuencas del Orinoco y la Amazonia. Junto a otra vegetación, los moriches crean un ecosistema conocidos como morichales, que sirven para conservar el agua en tiempo de sequía y abrir campo para que entre el bosque de galería. Además tiene una de las comidas más famosas de la región: el mojojoy, un gusano que se cría en sus troncos. 7. Bosque tropical pacífico Después de un largo viaje, Keiko llega al Pacífico del país, para ver cómo nacen las ballenas jorobadas y las tortugas marinas, un espectáculo sin antecedentes. Conoce a los indígenas de la etnia embera-dobidá y aprende de sus conocimientos ancestrales. 8. Bosque montano Los tucanes, colibríes y osos perezosos son los protagonistas de estos bosques, que se extienden entre los entre los 1.350 y 2.400 msnm. Unos gigantes verdes que cuidan el agua que tomamos y el aire que respiramos y que esconden un sinnúmero de biodiversidad de flora y fauna bajo su dosel.