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Banco Mundial y bonos verdes

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El Banco Mundial (BM) financia algunos de sus proyectos emitiendo bonos de renta fija en el mercado.

Los recursos recaudados normalmente se destinan a financiar proyectos relacionados con educación, salud, infraestructura y género. Recientemente se inició la venta de bonos verdes, cuyo objetivo es financiar actividades de mitigación y adaptación al cambio climático.

Hasta el año 2012 y mediante la venta de este tipo de bonos, el BM había captado US$3,2 billones. El Tesoro del estado de California (Estados Unidos) había hecho la mayor compra hasta ese momento, registrando una compra por US$520 millones en bonos. Al cerrar el año se habían hecho transacciones en 17 monedas diferentes, en 49 operaciones, siendo un mercado en acelerado crecimiento. El BM, en su condición de institución AAA, garantiza un ingreso estable a quienes compran este tipo de bono y asegura la inversión de los recursos captados en la financiación de proyectos asociados a la mitigación y adaptación al cambio climático.

Entre los proyectos de adaptación que pueden aplicar a recursos provenientes de este mecanismo están: protección de cuencas y otras actividades para disminuir el impacto de las inundaciones; seguridad alimentaria y actividades que hagan menos vulnerable la producción agropecuaria al cambio climático; manejo sostenible de bosques, conservación y actividades que disminuyan la deforestación. Entre las actividades de mitigación apoyadas están: generación de energía solar y de viento; ajustes tecnológicos que permitan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); rehabilitación de plantas generadoras y procesos de transmisión que disminuyan la generación de GEI; sistemas de transporte más eficientes y menos contaminantes; manejo de basuras para disminuir la emisión de metano; construcciones más eficientes en el uso de la energía, y reducción de emisiones de carbón mediante la disminución de las quemas asociadas a la deforestación.

Entre las entidades que han comprado este tipo de bonos hay gobiernos nacionales y locales, ONG ambientalistas internacionales, fondos de apoyo a iniciativas sociales y ambientales e incluso muchos ciudadanos del común que han visto en esta opción una posibilidad de obtener algún retorno —moderado o bajo, pero seguro— por su capital y al mismo tiempo tener la seguridad de que con sus recursos se apoyan iniciativas que disminuyan el cambio climático y sus impactos.

Para Colombia, país de gran vulnerabilidad frente el cambio climático, desarrollar este mecanismo significa disponer de recursos financieros para atender el tema. Las acciones de mitigación generan beneficio para los países que las adelantan y, como externalidad, efectos positivos que benefician al planeta. Colombia ha hecho uso de estos recursos en proyectos de transporte y gestión de cuencas. El programa Desarrollo Bajo en Carbono del gobierno colombiano, financiado por el BM y liderado por el Departamento Nacional de Planeación, contribuye a identificar acciones de mitigación y adaptación al cambio climático que podrían ser financiadas con recursos captados por este mecanismo. Colombia, país con baja emisión per cápita de carbono, debe buscar compensación adicional por estas acciones. Crédito en condiciones preferenciales es un mecanismo de compensación y un incentivo.

Juan Pablo Ruiz Soto*

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