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El futuro es responsabilidad de todos

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Ningún poder individual es comparable con la sabiduría acumulada en la experiencia colectiva de la evolución de las especies.

No se cae la hoja de un árbol sin que tiemblen las estrellas

(Proverbio chino)

Estamos interconectados, somos interdependientes, ninguna vida es irrelevante. Es notable y evidente el aporte de cada individuo en el desarrollo evolutivo del universo y de la humanidad.

Y, lección mas significativa es que ningún conocimiento o poder individual es comparable con la sabiduría acumulada en la experiencia colectiva de la evolución de las especies.

Sin embargo, los seres humanos decidimos trastocar los valores y los ordenes universales y, en un acto de ignorancia arrogante, creamos jerarquías individualistas, en las que el destino de todos puede estar en manos de unos pocos, sin que los afectados puedan dialogar o participar.

Cuando las decisiones, que afectan el bienestar de una sociedad, las toma un pequeño grupo, que cuida solo sus propios e inmediatos intereses, excluyendo tanto el bien común como los impactos  en el planeta, el futuro de las naciones, de las empresas y de las familias siempre será pobre, aunque a la mirada cortoplacista de “la ambición” parezca opulento,

Cuando se hablar de un orden social donde la confianza y la generosidad lideren la   conservación de lo esencial y se eliminen la dominación y acumulación como formas de convivencia, la palabra utopía o ilusión llega a la mente de las mayorías.

Sin embargo, hay naciones que son modelo de productividad y justicia social que ya están comprometidas con ese camino. Por ejemplo, los países nórdicos tienen gobiernos en donde, aunque el Primer Ministro pertenezca al partido mayoritario en las urnas, todos los partidos tienen representación en el ejecutivo.

Ellos han entendido sabiamente   que todas las voces deben ser oídas, allí la   oposición no es un enemigo a muerte, es un punto de vista distinto y complementario que quiere aportar en la construcción de la convivencia, no se obsesiona con tener el poder absoluto.

Quienes “dirigen” honran la participación del que tenga algo que decir, así la protesta es la manera iniciar un nuevo dialogo, una conversación donde se crearan soluciones que incluyan los intereses de todos los participantes, la protesta no el camino a violento hacia destrucción del bien común.

Al polemizar y debatir, como lo hacemos nosotros o los vecinos del Norte, se le habla al otro, se buscan las diferencias para subvalorarlas, se afirma el propio valor descalificando al otro, gana el matón o el audaz, se pavimenta el camino hacia las “dictaduras democráticas” donde la vida sagrada del diferente no tiene valor.

Al dialogar se habla con el otro, se oye al otro, se enfatiza la reflexión que   identifica   puntos en común necesarios para una convivencia colaborativa donde dada nuestra interdependencia e interconexión ninguna vida es irrelevante.

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