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Cuando Annegret Kram-Karrenbauer fue elegida como la nueva líder de la Unión Democrática Cristiana (CDU por sus silgas en alemán) en noviembre del año pasado, parecía que la canciller Angela Merkel había asegurado su legado en Alemania.
En comparación con el veterano político Friedrich Merz, su principal contrincante, de corriente más conservadora, AKK (como se le conoce en Alemania) parecía una apuesta segura para evitar que el partido se desviara bruscamente hacia la derecha.
Pero el escándalo electoral de Turingia, en el que el CDU apoyó a un candidato que también contó con el favor de la Alternativa para Alemania (AfD), el partido ultraderechista de ese país, cambió los planes de Merkel. El liderazgo de quien estaba destinada a ser la sucesora de la canciller había quedado en entredicho y Kram-Karrenbauer no tuvo más opciones que presentar su renuncia.
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La salida de la elegida de Merkel reabrió en Alemania un debate que se pensaba terminado: quien liderará la CDU una vez la canciller abandone el cargo. En este momento se barajan varias opciones, pero un candidato sobresale por encima del resto. Uno que había sido derrotado, pero que con la salida de su rival tiene todo para ganar.
Porque cuando pensaba que su tiempo había pasado, Friedrich Merz se encontró con una oportunidad inmejorable. La situación en Turingia allanó el camino para este hombre de 65, antiguo vocero del CDU en el Parlamento alemán, que llevaba 15 años esperando un quiebre en la política de Merkel.
El diario El País lo define como “un lobo solitario”. Nació en 1955 en Brilon, en Sauerland, Alemania. Lleva 30 años casado y es padre de tres hijos adultos. Es licenciado en derecho y ciencias políticas, y ha trabajado como abogado para grandes firmas. Su vida política tuvo un quiebre en 2005, cuando Angela Merkel asumió el control del CDU en 2005, la figura de Merz ha sido incómoda dentro de las filas del partido conservador. En momentos en los que la popularidad de la canciller estaba por las nubes, era uno de los pocos que le hacía frente, pues pensaba que el partido se estaba desviando de sus orígenes conservadores.
Corría el otoño de 2002 cuando la hoy canciller alemana le arrebató a Merz el liderazgo de la que era entonces la oposición. Le arrebató la presidencia de la CDU/CSU en el Bundestag (Parlamento), frenando en seco su carrera. Aquel episodio marcó el inicio del declive de Merz, que en 2009 abandonó la política y saltó al sector privado.
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Pero incluso alejado de la política, su voz es consultada y respetada en Alemania. Desde afuera, Merz ha acusado a Merkel de ejercer un liderazgo pobre y de dar una imagen «horrible» del Gobierno. Fue crítico de la apertura migratoria y aboga por un claro giro a la derecha para recuperar los votos perdidos en favor de la extrema derecha de AfD.
Pero al mismo tiempo, Merz se declara europeísta. Liberal en lo económico y conservador en lo social. Es además un buen orador y cuenta con un importante padrino: Wolfgang Schäuble, presidente del Bundestag y una de las figuras políticas más respetadas en Alemania.
Su fortuna, forjada durante su trabajo como consultor y asesor de grandes empresas, también es una de sus cartas a favor. Pero también le puede jugar en contra, pues su riqueza no acaba de caer bien en un país con querencia por la austeridad y aversión a la ostentación.
Su mensaje seduce porque promete recuperar a los votantes que emigraron a la extrema derecha. Alternativa para Alemania (AfD) entró en el Parlamento alemán por primera vez con el 12,6% de los votos y 92 diputados en 2017.
Esta semana se medirá qué tanto apoyo tendrá Merz y si su candidatura va en serio. Compite oficialmente a partir de esta semana por la presidencia de la CDU y, por ende, por la candidatura. La salida de Annegret Kram-Karrenbauer obligó a un congreso extraordinario, que se celebrará en abril. Las opciones son dos candidatos centristas, herederos del legado de Merkel y “el nuevo comienzo” que predica Merz.
El próximo presidente de la CDU será el candidato a la cancillería en las elecciones legislativas de finales de 2021. El partido de la canciller, que lleva 15 años en el poder, encabeza los sondeos en intención de voto, aunque está en declive.