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Un recuerdo de ‘puros’ sentimientos

Este domingo hace dos décadas Atlético Nacional levantó la Copa Libertadores .

30 de mayo de 2009 – 10:00 p. m.

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Alexis Garcia, capitán que levantó la Copa

¿Fue un hecho más que histórico el que consiguieron hace 20 años?

Creo que sí, porque en ese momento la problemática social del país estaba literalmente disparada y como en Colombia sólo nos unimos en los magnicidios, las tragedias o los triunfos deportivos, entonces lo que logró ese Nacional de guerreros de su propia raza y con estilo propio, que fue ganar cuando no ganábamos nada, tuvo un significado grandísimo para todos.

¿Alguna vez se le ha pasado esta fecha por alto?

Festejo cada 31 de mayo como un cumpleaños mío, lo celebro con todo, es un día muy especial para mí.

¿Portar la franja de capitán en un equipo lleno de figuras generaba responsabilidad extra?

No era poca cosa, pero de todas maneras mi carácter y personalidad me llevaban a que el mismo grupo casi que me nombrara capitán y se manejara conmigo de una forma especial. Tanto, que en ese momento fui padrino de varios hijos de compañeros, por ejemplo de (Luis Alfonso) Fajardo, ‘Chonto’ (Herrera) y Jaime Arango.

¿Le temblaron los brazos cuando levantó la Copa?

Honestamente me pesó muchísimo y ahí descubrí que para llegar a alzarla debía tener brazos fuertes en el sentido figurado, que se necesitaba un equipo sólido y una preparación mental fuerte, porque no era levantar un trofeo cualquiera, sino una Copa llena de historia.

¿Cuánto alcanzó a tenerla?

Segundos nada más, porque aquí en Colombia los jugadores no acostumbran a dejar que el capitán disfrute de esos momentos de gloria, así que me la arrebataron y ni siquiera los compañeros, sino un poco de gente que estaba ahí.

¿Una frase que recuerde de Maturana?

Que lo mejor que puede hacer un hombre es estar en paz consigo mismo y creer en sus propias potencialidades; de eso nos convenció a punta de discurso y repetición.

¿Un partido que lo marcó de esos 14 disputados?

Me quedo con dos. Frente a Danubio, que siendo el boom de esa Copa, le metimos seis en Medellín. Ese día las musas se levantaron con nosotros, fue un partido perfecto y tuvimos toda la inspiración encima. El otro fue contra Racing en Argentina, porque estuvo a punto de sacarnos, tenía un equipazo y además la presión antes del partido fue impresionante, porque los hinchas estaban agresivos, nos recibieron con palos, piedras y nosotros callados dentro del bus, hasta que nos paramos René (Higuita) y yo y les dijimos: “Donde matan gente es en Medellín y acá no vamos a comer cuento”, entonces se levantaron todos y logramos llegar al camerino.

¿Con quién libró un duelo aparte en esa Copa?

Tuve un duelo verraco con Jorge Guash de Olimpia, muy cochino pa jugar y allá en Asunción me metió varias patadas sin balón.

¿En algún momento pensó que el título se les iba?

Siempre pensé que íbamos a dar la vuelta, sobre todo porque ‘El Loco’ (Higuita) en varios partidos salía con una frase contundente: “Jueguen tranquilos, que a mí nadie me hace gol”, y luego cuando hacía el salto mortal entrando a la cancha, nos daba la seguridad de que no nos iban a convertir, estuviéramos donde estuviéramos.

¿Y en la definición por penales?

Igual. Antes de empezar la serie nos dijo: “Muchachos, cualquiera puede botarlo o hacerlo, pero pateen tranquilos, que yo hoy tapo la mayoría de esos penales”.

¿Cómo manejó la decepción de no convertir su lanzamiento?

Nadie sabe lo que uno siente cuando está allá en la mitad. De hecho tengo una anécdota con Leonel (Álvarez), porque cuando yo vengo después de que Almeida me tapa el penal, me dice: ‘‘Maestro, ya estamos seguros, porque si usted que es el capitán lo botó, cualquiera lo puede botar”. Lo único que quería era que no le tocara patear porque la cosa estaba complicada y mire, la gloria lo buscó hasta el final.

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¿Se le hizo eterno el regreso de Bogotá a Medellín?

Eternísimo, porque estuvimos enfiestados toda la noche en el Hilton, viajamos sin dormir, llegamos a Rionegro y de ahí a Medellín gastamos como ocho horas, porque prácticamente nos tocó irnos al paso de la multitud que nos recibió, al punto que el bus se recalentó y nos tuvieron que buscar carros de bomberos. Ya uno quería era la cama.

¿Guardó la camiseta?

La conserva mi hijo Julián Andrés, que con apenas seis añitos, antes del partido en El Campín, me la pidió y tuve que guardársela. La medalla también la tiene él, porque yo vivo mucho más el presente.

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Tres ya son leyenda

Para algunos de los que dieron la vuelta olímpica, el partido de sus vidas tuvo un pitazo final tan inesperado como trágico.

Andrés Escobar Saldarriaga

El 2 de julio de 1994, 12 impactos de bala segaron la existencia del zaguero en las afueras de un restaurante ubicado en la carretera de Las Palmas de Medellín.

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Felipe Pérez Urrea

Resultó baleado el 19 de octubre de 1996 en una calle de la capital antioqueña. Tres años atrás, ‘El Pipe’ había sido detenido por el Bloque de Búsqueda. Albeiro Usuriaga López

Al ‘Palomo’ le cortaron el vuelo el 12 de febrero de 2004 con 13 impactos, cuando departía con amigos en el barrio Doce de Octubre de su natal Cali.

 

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