Publicidad

Entre leyes y armas

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Colombia tiene dos fechas emblemáticas en su historia: el 20 de julio de 1810 y el 7 de agosto de 1819.

Ambas tienen que ver con el nacimiento de la república pero de manera distinta. En la primera se produjo una jornada civil. En la segunda una victoria militar. Los héroes de aquella eran hombres de leyes como Camilo Torres, hombre de ciencia como el sabio Caldas, hombres de acción política como José María Carbonell. Los héroes de la última eran hombres de armas, dirigidos por Simón Bolívar y un valioso equipo militar que consolidó la independencia.

El movimiento del 20 de julio no tuvo héroes de guerra. Tuvo hombres de ideas y de acción preocupados por institucionalizar un gobierno civil caracterizado por una doble prioridad: aprobar una constitución y propiciar factores que permitieran integrar las provincias manteniendo sus respectivas autonomías. Los granadinos rechazaron siempre el centralismo, pues en su imaginario subyacía cierta influencia del pensamiento ibérico medieval, caracterizado por expresiones constitucionales, autonomías territoriales y formas locales que alcanzaron a llegar al nuevo mundo de la mano del municipio. 

Por eso insisto en que Colombia nació en medio del derecho. La generación precursora desarrolló –entre 1810 y 1815- un proceso de búsqueda institucional sustentado en su propia experiencia histórica. El 20 de julio no se hizo con ejércitos sino con cabildos. Por el contrario, la generación libertadora asumió un ingente compromiso militar estimulado por un nuevo pensamiento, hijo de las tres grandes revoluciones liberales modernas: la inglesa, la norteamericana y la francesa.

La campaña libertadora sí tuvo héroes de guerra. Héroes y heroínas ilustres y anónimos, que protagonizaron la gesta militar más grande que conoce la historia de América. Con razón Choquehuanca le dijo a Bolívar en 1825: “Nada de lo hecho hasta ahora se asemeja a lo que habéis hecho y para que alguno pueda imitaros será preciso que haya otro mundo por libertar”. Pero fue sólo después de la victoria militar, que el general Santander –granadino, naturalmente- se comprometió con la construcción de instituciones civiles y pasó a la historia como el hombre de las leyes.

Es preciso rescatar el 20 de julio como el día de la Constitución y definir el 7 de agosto como el día de la Independencia. Los desfiles militares y los homenajes a los héroes de guerra deben ser el 7 de agosto. El 20 de julio es un día para celebraciones cívicas con eventos en colegios y foros sobre un suceso histórico clave, cuya naturaleza fue civil y local. Ambos son sucesos heroicos, pero el que se conmemora el 7 de agosto se hizo en torno a las armas y el que se conmemora el 20 de julio se hizo en torno a las leyes. No podemos seguir distorsionando la historia.

*Ex senador, profesor universitario, atm@cidan.net

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido