Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Definitivamente las enfermedades de transmisión sexual son grandes insultos: entre indigentes se dicen gonorreas, entre jefes de estado hablan de “sida en el alma”.
Debo reconocer que la creatividad del Presidente me sorprendió. Jamás habría esperado de él un giro retórico tan elegante, una respuesta de laboratorio (clínico), una salida ingeniosa e inesperada como la del “sida en el alma” de su primo Francisco. Lamentablemente, quedo con muchas dudas sobre esa enfermedad: ¿qué implica tener sida en el alma? ¿Se le va a morir el alma al ex vicepresidente?
Ha hecho carrera, más para mal que para bien, que entre rivales políticos el ataque personal sea una estrategia recurrente; sin embargo, no me convence que se termine catalogando unas ideas (sean de izquierda, derecha o centro) cual si fueran enfermedades, como si quienes las apoyan o respaldan fueran enfermos. Eso no está bien. Las ideas no pueden ni deben ser estigmatizadas de tal manera en un estado democrático.
De no ser así, mañana veremos a Uribe refiriéndose a sus opositores como el cáncer terminal del país; a Jorge Robledo diciendo que Brigard & Urrutia fueron el derrame cerebral de Colombia; o a Clara López señalando a Gustavo Petro de ser la lepra de la izquierda. No. Las ideas se combaten con ideas, no con insultos.
Si al Presidente no le han gustado las expresiones de su primo, respóndale punto por punto desmontando cada una de sus tesis. Demuéstrele que es un loquito que anda diciendo incoherencias para ganar popularidad en medio del concierto electoral. Hágalo quedar mal, pero no responda sus críticas a temas serios como el de la seguridad o el gasto del Estado diciendo “es que usted está enfermo”. Esa es una respuesta de niños de primaria.
Evidentemente, el “sida en el alma” es muy vendedor y taquillero. Desde la perspectiva de los medios de comunicación es un mensaje efectivo y de impacto, pero lamentablemente desde el punto de vista de la construcción de un país eso no lleva a nada. Eso no habla de un trabajo bien o mal hecho, no es elemento de juicio para darle la razón a nadie. Todo queda como una pelea entre primos. Y qué pereza meterse uno ahí en la mitad.
—
#PreguntaSuelta: ¿Qué pasó con aquellas promesas de descongestión al sistema judicial?
@colombiascopio