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Se inicia la cuenta regresiva

A tres meses de las elecciones del 6 de noviembre es difícil hacer predicciones. Hoy, Barack Obama y Mitt Romney se encuentran en empate técnico con la posibilidad de un ‘voto finish’.

El actual presidente de EE.UU., Barack Obama da un discurso de campaña en la ciudad de Pittsburgh, estado de Pennsylvania.  / EFE
El actual presidente de EE.UU., Barack Obama da un discurso de campaña en la ciudad de Pittsburgh, estado de Pennsylvania. / EFE

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A poco menos de cien días de que se elija en las urnas el nombre del próximo inquilino de la Casa Blanca, los pronósticos se mantienen en tablas entre los dos candidatos. Los sondeos siguen mostrando un empate técnico entre el presidente Barack Obama y su opositor, el republicano Mitt Romney, a lo largo y ancho del país, al igual que en los ocho estados donde, como ya es costumbre, se decidirá la suerte de la contienda: Colorado, Florida, Iowa, Ohio, Nevada, Nueva Hampshire, Carolina del Norte y Virginia.

Como es usual, el inicio de esta cuenta regresiva es esperado con ansias por los dos partidos ya que, según se ha demostrado históricamente, este es el lapso en el que los habitantes de todo el país, a pesar del bombardeo mediático que han sufrido los últimos meses, prestan toda su atención con el propósito de pactar su voto.

En las últimas diez elecciones presidenciales el candidato que punteaba la encuesta de Gallup más cercana a la barrera de los 100 días fue aquel que se llevó la victoria. Sin embargo, en esta contienda, con un empate técnico, todos pronostican que habrá que esperar los puntos decisivos de estos últimos tres meses de campaña para saber quién se llevará la victoria.

Uno de ellos es la tasa de desempleo de octubre. Si de historia se tratara, no es un mito que en los últimos cincuenta años ningún presidente de los Estados Unidos ha sido reelegido con una tasa de desempleo superior al 7,2%, todo un punto porcentual por debajo del 8,2% que se vive hoy día. Mucho menos con un crecimiento anual de la economía por debajo del 2% como se teme que termine este 2012.

No obstante, los analistas aseguran que en el estado de polarización en que se encuentra el país sobre el rumbo a tomar para rescatar la economía, la derrota de Obama no se puede dar por sentada. El pasado oscuro de Romney como director en jefe de Bain Capital, su reticencia a revelar sus pagos de impuestos, así como las contadas cuentas bancarias en bancos suizos y en las Islas Caimán, no calan mucho con su propuesta de mantener los recortes tributarios para las medianas y grandes empresas como motor de su reactivación económica. Por su parte, con un 42% de aprobación, los estadounidense parecen favorecer el enfoque de Obama de recortar impuestos a la gente de a pie y acabar con las exenciones tributarias para los más pudientes. “Esta polarización de la opinión sobre el pasado y las políticas de Romney podrían favorecer a Obama a pesar del altísimo índice de desempleo”, asegura John Nichols, analista de The Nation.

Por otro lado, los republicanos tienen mucho que celebrar. Por dos meses consecutivos la campaña de Mitt Romney ha recaudado más dinero que la de Obama. Tan sólo en junio alcanzó los $106 millones de dólares, contra $70 millones por parte de Obama. Si bien el que recaude más dinero no será intrínsecamente el ganador, sí existe una relación directa entra la publicidad invertida y el número de votantes indecisos que se recluten en los últimos meses de campaña. Desde que esta tendencia surgió en la recolección de dinero por parte de los republicanos, la cercanía entre los dos candidatos se redujo a escasos tres puntos porcentuales en los sondeos de todo el país.

No tardará mucho en llegar otro de esos momentos con la elección de la fórmula presidencial de Romney. Para muchos analistas el partido republicano no querrá repetir el error que según ellos le quitó la elección a John McCain en 2008 con la nominación de Sarah Palin. Por lo tanto se espera que sea una figura presidenciable, como el senador por Ohio, Rob Portman; el exgobernador de Minnesota, Tim Pawlenty, o el gobernador de Louisiana, Bobby Jindal. Se da por descartado el nombre del senador por el estado de la Florida, Marco Rubio, como la carta que intentaría cautivar parte del voto latino.

Llegará el fin de agosto y el discurso de Romney durante la convención nacional republicana en Tampa, Florida, será vital para asegurar el voto evangélico y el de la juventud conservadora, así como para acercarse al voto femenino, uno de los grandes lunares de su campaña. Por lo tanto Obama pasará a la palestra el 6 de septiembre, durante la convención de su partido en Charlotte, Carolina del Norte, donde intentará hacer lo propio para asegurar el vital apoyo del voto afroamericano y del voto latino.

Por último aterrizará octubre, mes en que Obama y Romney finalmente se vean frente a frente y ante todo el país en tres debates presidenciales que terminarán de despejar las dudas sobre quién se llevará la victoria el próximo 6 de noviembre.

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