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Por fin un medio de comunicación de importancia nacional (en este caso El Espectador en su editorial del sábado 3 de agosto) fija su posición sobre el proyecto de ley para regular las relaciones laborales de los jugadores de fútbol, la parte más importante y menos protegida de este deporte en Colombia.
En ese editorial se ponen de presente los vacíos y los aspectos negativos del proyecto, los cuales han venido siendo señalados por Acolfutpro, asociación dirigida por el exfutbolista y abogado Carlos González Puche. En el otro bando están los directivos de siempre, los intereses non sanctos que ya conocemos, el vacilante Ministerio del Trabajo y algunos comentaristas de fútbol que destilan veneno y pugnacidad (no sólo en este caso), y que luego se rasgan las vestiduras por la violencia que domina dentro y fuera de los estadios.
González Puche, por ejemplo, viene siendo objeto de hostigamientos, amenazas y agresiones desde que asumió la dirección de Acolfutpro.
Ojalá que ganen el partido la justicia y los que tienen todos los méritos para ello: los futbolistas profesionales de Colombia.
Nestor Miranda. Bogotá.
Otros accidentes
Nadie comenta o se preocupa por los conductores que se pasan el semáforo en rojo. ¿De cuál seguridad vial estamos hablando? Los conductores ebrios son una amenaza y son criminales, pero también lo son los que se pasan los semáforos en rojo. Estos son aún más criminales y violentos pues lo hacen de manera consciente y calculada.
El peatón está totalmente desprotegido pues no hay cebras y cuando las hay no se respetan, no hay semáforos para peatones, muchas veces no se puede ver el color del semáforo que sólo es percibido por el conductor, cruces para peatones mal diseñados, semáforos que no dan tiempo al peatón para cruzar.
Por ejemplo, el cruce de la calle 84 con carrera 7 es un peligro. No hay señalizaciones para el cruce de peatones y es una vía con mucho movimiento de carros en todas las direcciones.
Los andenes en pésimo estado son para mulas y burros, la invasión del espacio público, carros parqueados sobre el andén, motos y bicicletas sobre el espacio legal de los peatones —además peatones que cruzan de manera irresponsable—.
La gran mayoría de las personas que viven en Bogotá son peatones pero la ciudad esta pensada para los carros.
María Dussán. Bogotá.
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