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Dos cartas de los lectores

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El futuro de Buenaventura

La crisis de Buenaventura, recurrente, se manifiesta en violencia de grupos delincuenciales, en ausencia de liderazgos que contribuyan a fortalecer el territorio y contar con una hoja de ruta concertada a nivel de la ciudadanía y fuerzas vivas y acompañada por el Gobierno, a lo que se suma la situación social de los pobladores, una historia de abandono y pobreza.

La típica respuesta del Gobierno es anunciar inversión, obras y la designación de una comisión de alto nivel de delegados, pero el tiempo pasa y las cosas siguen hasta la próxima crisis. ¿Por qué poner en cuestión este tipo de soluciones? Sencillo, no resuelven nada, todo sigue, son inversiones sin impacto social, programas sociales ineficaces, la misma historia, basta con hacer memoria. Es necesario ante todo fortalecer la institucionalidad, construir ciudadanía, hacer un ejercicio real de pensar la visión del futuro que se quiere, que debe ser compartida y constituirse en el referente de las acciones en el territorio. Hacer proyectos de impacto y visión regional.

Las acciones están claras: mejorar la educación en todos los niveles, impulsar la formación técnica y tecnológica, apoyo a la juventud para financiar sus estudios, privilegiar la inversión en proyectos de desarrollo económico y social que generen empleo de calidad y el excedente se reinvierta en la región, dotar la ciudad de infraestructura social y sanitaria, mejorar los servicios de salud, crear un sistema de transporte público. Buenaventura tiene la infraestructura: hay que utilizar la antigua línea férrea que atraviesa la ciudad y entregarla por concesión a una firma internacional que se encargue de montar y operar un sistema urbano de transporte masivo.

Un proyecto con alto impacto: el turismo biodiverso sostenible, con el sistema de megaparques: Bahía Solano, Buenaventura y Tumaco, o como lo muestren los estudios previos. Lo cierto es que la región tiene todos los atributos. Sería un proyecto generador de empleo para los habitantes de la región y espacio de proyección de las artes y la cultura del Pacífico. Otra ventaja es el estímulo a la actividad productiva de apoyo a la línea turística y hotelera. Se trata de que el producido se quede para inversión y bienestar de la región, mediante economías locales integradas horizontalmente y articuladas internacionalmente. Una oportunidad para construir el futuro que queremos.

Jesús Glay Mejía N.

El día del regreso

Desde la ventana de mi apartamento veo un jardín infantil. Con banderas y festones de colores, les da hoy la bienvenida a sus alumnos. Pasan las horas y no se oyen ni sus cantos, ni sus risas, ni sus llantos, todo es silencio. Me asomo a la ventana y veo a unos cuantos paseando, algunos más en el aula de clase y otros sentados esperando que les tomen la temperatura. ¡Todo es silencio! ¡Es tan triste verlos con sus bocas tapadas! ¿Cuándo podremos volver a celebrar aquella añorada normalidad?

María Antonieta Busquets.

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